Polémica en Pekín por el futurista diseño del Teatro Nacional

miércoles 10 de octubre de 2007 12:40 GYT
 

Por Guo Shipeng y Ben Blanchard

PEKIN (Reuters) - El Gran Teatro Nacional de Pekín, que será inaugurado en diciembre, ha provocado una lluvia de críticas por su futurista forma de óvalo, pero las autoridades insisten en que se convertirá en un monumento emblemático popular.

Situado en el centro de Pekín, junto al monolítico Gran Salón del Pueblo que tiene el estilo soviético de los años 50, el nuevo teatro, apodado como "el huevo," parece como si figurara un gigantesco ovni.

Muchos habitantes de Pekín creen que el edificio parece fuera de lugar, pero el director del proyecto Gao Yuting rebate estas críticas.

"Cada diseño arquitectónico, salvo quizá los de los edificios residenciales, está hecho para provocar un debate público. Es inevitable que haya gente contraria a los planes, especialmente los que son más conocidos," declaró el miércoles a Reuters.

"Pero los edificios son hijos de su tiempo. La construcción del Gran Salón del Pueblo en los cincuenta también encontró rechazo. Mucha gente pensaba que era un edificio europeo y que era incompatible con el entorno de estilo chino," añadió.

Yuting admitió que "ahora algunas personas no pueden aceptar la idea de situar un teatro como éste aquí, pero cambiarán de idea gradualmente, y el teatro se convertirá en una parte integral y armoniosa del área."

Diseñado por el arquitecto francés Paul Andreu, el teatro tiene tres salas principales: una ópera con 2.416 localidades, una sala de conciertos de 2.017 asientos dotada de órgano, y un recinto para obras teatrales de 1.040 asientos.

Para entrar, los espectadores tienen que atravesar primero una galería subterránea cubierta con un techo de cristal relleno de agua, para subir después al cavernoso interior.

Todos los materiales posibles han sido conseguidos en el propio país, como los 10 tipos diferentes de mármol usados por doquier y los tapices de rayas rojas y castañas empleados en el teatro lateral.

Las primeras obras de prueba comenzaron hace un mes, con las bailarinas armadas del clásico de la Revolución Cultural "El destacamento rojo de mujeres," aunque las entradas fueron distribuidas entre los departamentos gubernamentales y no se vendieron al público.