14 de marzo de 2008 / 13:34 / en 10 años

ENFOQUE-Tímida marsopa, en peligro de desaparecer en México

Por Tomás Sarmiento

SAN FELIPE, México (Reuters) - Es diminuta, tímida y tan escurridiza que muy pocos han visto una viva, pero la Vaquita Marina, similar al delfín, ha hecho que ambientalistas y el Gobierno de México se movilicen para salvarla de la extinción a causa de la pesca en el Golfo de California.

La pequeña marsopa, pariente de los delfines y de las ballenas, es el cetáceo marino más pequeño, con una longitud máxima de 1.50 metros y 50 kilogramos de peso.

El reservado animal, cuya existencia fue documentada apenas en 1958 por cráneos hallados antes de que los investigadores vieran un ejemplar, es exclusivo del Golfo de California en el norte de México, y a 50 años de su descubrimiento está en riesgo de desaparecer enredada en las redes de los pescadores.

“La urgencia ahorita es evitar que la Vaquita se extinga, y los últimos estudios indican que tendríamos tal vez uno o dos años para esto,” dijo a Reuters Omar Vidal, director para México del World Wildlife Fund (WWF), parte del proyecto de preservación de la especie desde hace más de 10 años.

La población del cetáceo (Phocoena Sinus) ha caído a un estimado de 150 ejemplares en los últimos años, desde unos 600 en el 2000, en parte por su lento ciclo reproductivo -una cría cada dos años- y su captura accidental en las redes.

La Vaquita Marina, de color grisáceo con marcas oscuras alrededor de los ojos y la boca, suele enredarse en las redes “agalleras” usadas para pescar tiburones, curbinas y camarones en la región, muriendo al no poder salir a respirar.

El proyecto del Gobierno del presidente Felipe Calderón y organizaciones no gubernamentales busca reducir la pesca en la región, ofreciendo financiamiento para proyectos turísticos, al tiempo que también ofrecen sistemas y redes de pesca alternativas en las que no queda atrapada la especie.

Unas 934,000 hectáreas, tanto terrestres como marinas, en el norte del Golfo, forman la Reserva de Biósfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, con el objetivo de proteger a la Vaquita y a otras especies locales.

LA VAQUITA, ORGULLO LOCAL

A pesar de que la Vaquita da pocas señales de vida, en el soleado malecón de San Felipe, un pueblo pesquero de Baja California a unos 400 kilómetros de Tijuana, se alza una pequeña estatua de bronce del animal con una cría.

Varios comercios y restaurantes llevan el nombre o la imagen de la Vaquita, que según locales es un orgullo tanto de San Felipe como de Santa Clara y Puerto Peñasco, otros dos pueblos pesqueros que cierran el triángulo del norte del Golfo de California, entre los estados de Baja California y Sonora.

Durante una reciente visita de autoridades federales a San Felipe fueron dados a conocer proyectos de conversión de botes para el turismo y de cabañas ecológicas en asociación con varios grupos de pescadores y habitantes de la zona.

Sin embargo, mientras escuchaba los discursos de funcionarios federales y locales sobre las estrategias para proteger a la Vaquita y reducir la pesca, Tomás Ceballos, un curtido pescador de 51 años, no parecía muy convencido.

“Están restringiendo mucho aquí el sector pesquero, ya no va a ser lo mismo,” dijo, de espaldas a las aguas esmeralda del Golfo . “Toda la vida hemos sido pescadores, es lo que hacemos,” afirmó, en referencia a los proyectos turísticos.

Según algunos estudios, más del 70 por ciento de los habitantes del norte del Mar de Cortés -como también se conoce al Golfo-, vive de la pesca y la agricultura, y la zona está experimentando una caída del volumen de las capturas.

Pero mientras una pequeña “panga” o bote de pesca puede sacar en un día hasta 200 kilos del cotizado camarón azul, destinado a la exportación, no está claro cuánto pueden ganar realizando otra actividad.

Los conservacionistas admiten que su trabajo es difícil, con una especie que rara vez es vista y cuya existencia está documentada principalmente por hidrófonos a lo largo de los más de 5,000 kilómetros cuadrados de área marina de la reserva.

Periodistas en la zona no lograron avistar ningún ejemplar, y no existen ejemplares en cautiverio.

El biólogo José Campoy, director de la Reserva de Biósfera, dijo que la esperanza es que haya “cero mortalidad (...), que no quede ni una Vaquita muerta en redes.”

Por su parte el secretario de Ambiente, Juan Elvira Quesada, anunció inversiones por unos 10 millones de dólares este año para promover la protección de la especie.

“Día que pasa, día que perdemos,” dijo el funcionario.

Editado en español por Gabriela Donoso

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below