16 de diciembre de 2007 / 4:50 / hace 10 años

Arquitecto Niemeyer exalta solidaridad al cumplir 100 años

4 MIN. DE LECTURA

Por Maria Pia Palermo

RIO DE JANEIRO (Reuters) - El renombrado arquitecto brasileño Oscar Niemayer, conocido por sus obras de extremo modernismo y apego a la ideología comunista, festejó al sábado su centenario señalando a la solidaridad como el justificativo para andar el duro camino de la vida.

Con lento andar y ayudado por su biznieto Joao y un asistente, Niemayer descendió la rampa que conduce a la bucólica Casa de las Canoas que construyó en 1952 en una floresta de Río de Janeiro para recibir el homenaje de su familia y amigos.

"Nos tenemos que basar en convicciones muy firmes para aguantar esa lucha que representa la vida para el ser humano," dijo a periodistas el arquitecto, quien fumó cigarrillos y bebió champán mientras esperaba a unos 400 invitados.

Niemayer llegó a su centenario defendiendo un estilo arquitectónico basado en líneas ondulantes, que comparó a las existentes en la naturaleza, y particularmente en la mujer, y una convicción socialista irreductible.

"La vida no es justa y el papel principal que justifica un poco ese corto pasea es la solidaridad," agregó Niemeyer, quien debió exiliarse en París durante la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985.

Niemeyer recibió esta semana condecoraciones que le concedieron los presidentes de Francia, Francois Sarkozy, y Rusia, Vladimir Putin, así como una carta de felicitaciones del líder cubano, Fidel Castro, con motivo de su centenario.

Físicamente frágil pero firme en sus ideas, el arquitecto se sentó junto a su hija Ana María y a su segunda esposa y por mucho tiempo secretaria Vera Lúcia Cabreira, con quien se casó el año pasado, para recibir los saludos de sus invitados.

Niemayer adquirió renombre por diseños en la ciudad de Belo Horizonte, en 1940 y, particularmente, idear las modernistas sedes de los tres poderes y la catedral de Brasilia, inaugurada como capital de Brasil en 1960.

También fue autor de otras destacadas edificaciones en Francia, Argelia, Cuba y Venezuela, y con 100 años a cuestas tiene otros proyectos, incluyendo su primera obra en España, el Centro Cultural Internacional Niemeyer de Avilés.

Pero, con modestia, el sábado afirmó que tuvo una "vida normal." "Un ser humano como cualquiera, sin nada especial, no sé ni porqué duré tanto," dijo el sábado sobre su largo camino.

"¿Felicitaciones por qué?," contestó a Joao cuando lo despertó en la mañana, según relató su biznieto.

Niemeyer, entre pequeños sorbos de champán, dijo que en su centenario, obligado por la edad, recordaba a "los amigos que se fueron, en la familia."

Entre las principales obras de Niemeyer en el exterior figuraron el Centro Cultural le Havre y la sede del Partido Comunista Francés, diseñados durante su exilio en Paris.

Entre muchas distinciones, recibió en 1988 el premio Pritzker de Arquitectura, considerado el Nobel de la especialidad.

Niemeyer concurre casi diariamente a su estudio frente a la famosa playa de Copacabana, en un edificio antiguo de 10 pisos que tiene balcones diseñados con sus típicas líneas ondulantes.

"(...) quiere ser tratado como una persona normal, pero es difícil, porque que una persona llegue a los 100 años trabajando con esa cabeza fantástica que tiene es algo que no sé cuando lo vamos a ver de nuevo," dijo Carlos Niemeyer, nieto del arquitecto.

Escrito por Julio Villaverde; Editado por Marcel Deza

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