17 de mayo de 2008 / 0:04 / en 9 años

En tiempos de Evo Morales, 'Supercholita' conquista Bolivia

<p>Es aymara y vuela alto, pero no es Evo Morales. Tiene enormes poderes, pero no hace milagros: es 'Supercholita', la hero&iacute;na del c&oacute;mic boliviano que ahora se prepara para ir a la conquista del mundo. La informal mujer de pueblo que vuela con manta y pesadas polleras por los cielos andinos se ha convertido en el gran suceso del Sexto Encuentro Internacional de Historietas de Altura, que se realizaba esta semana en La Paz. Photo by David Mercado/Reuters</p>

Por Ana María Fabbri

LA PAZ (Reuters) - Es aymara y vuela alto, pero no es Evo Morales. Tiene enormes poderes, pero no hace milagros: es “Supercholita,” la heroína del cómic boliviano que ahora se prepara para ir a la conquista del mundo.

La informal mujer de pueblo que vuela con manta y pesadas polleras por los cielos andinos se ha convertido en el gran suceso del Sexto Encuentro Internacional de Historietas de Altura, que se realizaba esta semana en La Paz.

Su creador, Rolando Valdez, quien apareció toda la semana entrevistado por los medios, dijo que si bien su personaje tiene sólo un año de vida, los jóvenes de clases populares ya identifican a la historieta y llaman “supercholis” a la heroína que, como toda chola, puede ser clasificada como india o mestiza.

“Es alguien como nosotros. Tú le hablas, es normal. Ella ríe, llora, canta, se emociona, es como nosotros, sólo con poderes,” dice Valdez.

El personaje de marcados rasgos japoneses canaliza sentimientos y actitudes de bolivianos de la calle ante la tensa situación política nacional, en el tercer año de mandato del primer presidente indígena del país, Evo Morales.

A diferencia de los héroes clásicos, “Supercholita” está lejos de la virtud: roba, habla cual suegra insatisfecha y come “rellenos” (pequeños pasteles) de papa con glotonería, pero tiene superpoderes para ayudar a los pobres.

Así, en medio de la mofa altiplánica, “Supercholita” encarna a alguien profundamente politizado: habla de tú a tú con Morales, detesta al “imperio,” es “más inteligente que cien políticos,” pelea contra la injusticia y le preocupan la piratería, la crisis económica y la posible desmembración de Bolivia.

-Evo: ¡Oh! Compañera Supercholita. .. (un dibujo de medio cuerpo del Presidente Evo Morales).

-Evo: ¡Ayúdame a sacar este país adelante! (Evo y Supercholita vista de frente de cuerpo entero)

<p>El autor F&eacute;lix R. Vald&eacute;z del c&oacute;mic 'Super Cholita', en La Paz , 13 mayo 2008. Es aymara y vuela alto, pero no es Evo Morales. Tiene enormes poderes, pero no hace milagros: es 'Supercholita', la hero&iacute;na del c&oacute;mic boliviano que ahora se prepara para ir a la conquista del mundo. La informal mujer de pueblo que vuela con manta y pesadas polleras por los cielos andinos se ha convertido en el gran suceso del Sexto Encuentro Internacional de Historietas de Altura, que se realizaba esta semana en La Paz. Photo by David Mercado/Reuters</p>

-Supercholita: ¡Evo! ¡Milagros no hago! (Supercholita dando la espalda a un Evo triste)

Pero además “Supercholita” tiene novio, un policía, es hija de otra cholita y de un desconocido pepino (tradicional payaso del carnaval de La Paz, con el rostro siempre oculto a quien en las bromas del occidente boliviano se achaca la paternidad de muchos) y ha obtenido sus poderes de las fuerzas andinas del Tiwanacu.

Y Valdez dice sobre su heroína:

“Supercholita no es una personaje perfecto, tiene mucho de picardía nacional (roba a la vendedora de papas y se justifica con que ‘a todos les toca la crisis’), es como nosotros, tiene mucho de diversión, pero mucho de heroína,” dice.

El autor de 32 años es auxiliar de enfermería y comerciante, vive en la ciudad más pobre de Bolivia, El Alto, ha trabajado para la Fundación Solón, conocida por su lucha contra un tratado de libre comercio con Estados Unidos, y ama decididamente lo japonés.

“Nos identificamos con el manga (modelo) japonés porque allí siempre hay un chico tímido que quiere sobresalir y la población paceña es un poco tímida, por eso el manga japonés, el dibujo japonés cala mucho,” explica.

La tira cómica japonesa y en realidad “lo japonés” tiene fervientes adeptos entre los que hacen caricaturas cómicas en La Paz.

Mery Nina, por ejemplo, quien hasta se pinta los ojos como japonesa, presentó en el encuentro su serie sobre niños índigos al estilo japonés: “Tienen el aura azul y no se enferman,” dice.

Luis Enrique Sánchez, un estudiante de arte y amante del cómic, está igualmente cautivado por lo japonés; su revista tiene que leerse a atrás hacia delante, “como los japoneses hacen,” dice.

Por ahí se alza “Supercholita” con manta y polleras altiplánicas y los ojos al estilo de caricatura de Heidi, para elevar la moral de los tímidos paceños de pueblo y lanzarse pronto al mercado internacional.

Editado en español por Gabriela Donoso

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