20 de junio de 2008 / 16:37 / en 9 años

ENFOQUE-Cine mexicano: mientras unos descollan, otros batallan

<p>Los directores mexicanos de cine Carlos Cuar&oacute;n (izq) y Alejandro Gonz&aacute;lez I&ntilde;arritu se estrechan la mano en Manzanillo, M&eacute;xico, 15 jun 2007. Mientras un pu&ntilde;ado de directores mexicanos juega en las grandes ligas del cine mundial, la industria local batalla por espacios para sus filmes que son opacados por las grandes producciones de Hollywood y sus poderosos s&uacute;perheroes. Por un lado est&aacute;n figuras como Alejandro Gonz&aacute;lez I&ntilde;&aacute;rritu, Alfonso Cuar&oacute;n y Guillermo del Toro, quien a finales de abril fue seleccionado para llevar a las pantallas dos pel&iacute;culas basadas en el libro 'El Hobbit' de J.R.R. Tolkien, precuela de la saga de 'El Se&ntilde;or de de los Anillos'. Photo by (C) DANIEL AGUILAR / REUTERS/Reuters</p>

Por Armando Tovar

MEXICO DF (Reuters) - Mientras un puñado de directores mexicanos juega en las grandes ligas del cine mundial, la industria local batalla por espacios para sus filmes que son opacados por las grandes producciones de Hollywood y sus poderosos súperheroes.

Por un lado están figuras como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, quien a finales de abril fue seleccionado para llevar a las pantallas dos películas basadas en el libro “El Hobbit” de J.R.R. Tolkien, precuela de la saga de “El Señor de de los Anillos.”

En su aplaudida “Babel,” González Iñárritu trabajó con estrellas como Brad Pitt y Cate Blanchett, mientras que Cuarón, quien se encargó de la tercera entrega de la saga del pequeño hechicero Harry Potter, dirigió a Clive Owen en la sombría “Children of Men.”

Otro caso es el de Carlos Reygadas, quien echa mano de personas comunes como actores y realiza trabajos que ahondan en la condición humana, como en “Luz Silenciosa” que ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes en el 2007.

Sin embargo, ni los reconocimientos ni las ovaciones en los festivales se traducen en espacios para el grueso de las películas mexicanas en las salas locales.

“La producción hollywoodense se lleva la parte del león,” dijo Marina Stavenhagen, directora general del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine). “Prácticamente ocho títulos acaparan el 80, 90 por ciento de las salas de este país,” explicó.

Tiene razón, sólo basta hojear la cartelera en los diarios para confirmar que el cine mexicano ocupa un espacio minúsculo en las casi 4,000 salas que existen en el país, que son cerca del doble de las que hay en Brasil.

Esta semana, de las tres decenas de películas que ofrece la cartelera del circuito comercial en la Ciudad de México sólo “Déficit,” el debut como director de Gael García Bernal, es mexicana.

HOMBRES DE ACERO, AVENTUREROS Y PANDAS

La lucha es dura y los rivales poderosos, más en esta época del año en la que Hollywood estrena sus grandes producciones del verano boreal.

“Empezamos con Iron Man, con Narnia, con Indiana Jones, con Meteoro (Speed Racer), y ahí vienen Hulk, Batman y Kung-Fu Panda,” dijo la titular del Imcine, a través del cual el Gobierno apoya la producción fílmica.

El Estado, a través de fideicomisos y estímulos fiscales, respaldó con unos 60 millones de dólares la producción de películas en el 2007, contribuyendo en poco más de la mitad de las 70 hechas en México ese año.

La producción de cine en el país se desplomó con la crisis económica de mediados de la década de 1990, llegando a solamente nueve en 1997.

Lentamente la situación se ha ido normalizando y para el 2008 el Imcine espera que se produzcan unas 75 películas, cantidad que se tuvo hace 28 años.

“Estamos cosechando los frutos, en términos de producción básicamente, de muchos años de fomento y consolidación de políticas públicas,” dijo Stavenhagen, explicando que ahora uno de los desafíos primordiales es encontrar foros.

“Si no tenemos una salida y un mercado más o menos regulado no hay manera, qué vamos a hacer con tanta película,” señaló.

Durante el año pasado se estrenaron 43 filmes mexicanos en el circuito comercial, sin embargo, la mayoría permaneció poco tiempo en cartelera, por factores que van desde el elevado precio del boleto, la falta de campañas publicitarias o la piratería.

“Muchas veces se estrena la ‘peli’ (mexicana), y a la semana siguiente la buscas y ya no está o sólo la dan en algún cine en el rincón más lejano de la ciudad, así que terminas viendo lo que está a la mano,” dijo Paola Saavedra, estudiante de 23 años antes de entrar a ver “Sex and the City.”

Pero hay casos de éxito comercial como “Kilómetro 31,” del director Rigoberto Castañeda, que estableció un récord de recaudación para una película mexicana de terror con 118 millones de pesos (11.4 millones de dólares) y tuvo una asistencia de 3.2 millones de personas.

Las otras dos películas locales que lograron llevar a las salas a más de 1 millón de asistentes en el 2007 fueron “Niñas Mal” y “La leyenda de la Nahuala,” según cifras de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine).

”El Búfalo de la Noche,“ debut como director de Guillermo Arriaga, guionista de ”Amores Perros, “21 Gramos” y “Babel,” sólo tuvo una asistencia de 400,000 personas.

CON UN POCO DE AYUDA DE LA TV

Pero la mayoría de las veces, sobre todo en producciones experimentales o con temáticas y estéticas más arriesgadas, las personas que apuestan por hacer películas son las últimas en ver beneficios económicos.

“La mayor parte del ingreso se queda en manos del exhibidor y luego en el distribuidor, y hasta el final de la fila, entra el productor,” dijo Stavenhagen, quien escribió el guión para “De la calle,” película que le dio el premio de mejor nuevo director a Gerardo Tort en el Festival de San Sebastián en el 2001.

“Es fundamental que la televisión entre al juego, en todas las cinematografías importantes del mundo, en Francia, en España, Alemania, Brasil, Argentina, la televisión juega un papel fundamental, no sólo en el financiamiento a la producción, sino a la promoción, la difusión,” agregó.

Un boleto de cine en México cuesta unos 5 dólares, que equivalen al salario mínimo del país de casi 106 millones de personas, de las cuales cerca de la mitad son pobres y tienen en la televisión su principal fuente de entretenimiento.

Televisa, la mayor cadena de televisión en México, frecuentemente transmite clásicos de la llamada época de oro del cine mexicano (1936-1957). Pero no cuenta con espacios para la difusión del cine nacional contemporáneo.

“Son películas que conmueven a mi abuela y a mis tías, que no está mal, pero se debería mostrar también lo que se hace hoy,” dijo Mario Escobedo, un estudiante de preparatoria de 17 años.

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