21 de agosto de 2008 / 6:17 / hace 9 años

ENTREVISTA-JUEGOS-Entrenador revela trucos que usó con Phelps

<p>Foto de archivo del nadador estadounidense Michael Phelps (a la izquierda en la imagen) junto a su entrenador Bob Bowman durante una reuni&oacute;n del equipo Ol&iacute;mpico de nataci&oacute;n de Estados Unidos en Chicago, EEUU, 14 abr 2008. Cuando Bob Bowman conoci&oacute; a Michael Phelps supo al instante que hab&iacute;a descubierto un nadador especial, el que todo entrenador sue&ntilde;a tener. En ese entonces, Phelps s&oacute;lo ten&iacute;a 11 a&ntilde;os, pero Bowman estaba tan emocionado por su incre&iacute;ble condici&oacute;n atl&eacute;tica y talento sin explotar, que no pudo dormir esa noche. (Foto de archivo) Photo by (C) FRANK POLICH /Reuters</p>

Por Julian Linden

PEKIN (Reuters) - Cuando Bob Bowman conoció a Michael Phelps supo al instante que había descubierto un nadador especial, el que todo entrenador sueña tener.

En ese entonces, Phelps sólo tenía 11 años, pero Bowman estaba tan emocionado por su increíble condición atlética y talento sin explotar, que no pudo dormir esa noche.

"Era tan rápido que debía correr con nadadores de mayor edad, y debido a que era su nuevo entrenador quería impresionarlos y hacerlos pensar que era exigente, les di un programa de entrenamiento extremadamente difícil," dijo el miércoles Bowman a un selecto grupo de periodistas, antes de revelar algunos de los métodos que usó para entrenar al deportista olímpico más exitoso de todos los tiempos.

"Michael era el más joven, por eso le permitía regresar a la línea, pero al final de la práctica, en la parte más complicada de la sesión de entrenamiento, vi un pequeño gorro que se movía arriba, y nadaba una y otra vez hacia adelante de la línea.

"Fue asombroso, nunca vi algo parecido, cuando regresé a casa esa noche no pude dormir, estaba muy emocionado, pero por supuesto que no le hable sobre esto," contó.

La emoción de Bowman se fue apaciguando cuando se dio cuenta que necesitaba mejorar sus propias habilidades como entrenador y crear nuevas maneras para obtener lo mejor del joven atleta.

Empezó por aumentar sus cargas de trabajo en los entrenamientos. Phelps cumplió sin esfuerzo cada tarea que le asignó.

En una ocasión durante las vacaciones escolares, Bowman extendió sus sesiones de entrenamiento y la hizo lo más exigente posible. Apenas terminó, Phelps salió de la piscina y comenzó a lanzar agua a unas chicas del club.

"Cuando le llamé la atención para hacer que se concentre, le dije: deberías estar cansado, es la práctica más difícil de todas las que has hecho," continuó.

"Nunca lo olvidaré, me miró fijamente y dijo 'yo no me canso', así que la transformé en mi meta, ver si conseguía que se canse," añadió.

El primer año que Bowman entrenó a Phelps en el norte de Baltimore, le pidió que elija sus tres carreras favoritas y que le indique los tiempos que quería conseguir en cada una, como objetivo para el año.

"El tenía apenas 11 años, pero seis meses después nadó los tiempos exactos, para el centésimo de segundo," dijo Bowman.

"No se si es posible, pero es verdad," aseguró. "Siempre tuvo una buena intuición para descubrir dónde quiere llegar y cómo hacer para lograrlo," comentó.

Bowman comenzó a plantear retos inauditos a su pupilo y prepararlo así para el futuro.

Todo el trabajo dio sus frutos en Pekín. Phelps debió nadar 17 carreras en nueve días para ganar sus ocho medallas de oro en los Juegos Olímpicos, nada comparado con las 21 carreras que Bowman le hizo correr en tres días, cuando tenía 13 años.

Ese mismo año, cuando Phelps estaba compitiendo en su primer torneo nacional juvenil en Estados Unidos, Bowman se percató de que había dejado sus gafas protectoras justo antes de caminar hacia las plataformas.

"Lo vi sentado en el área de nuestro equipo, pude llevárselos, pero decidí guardarlos y ver qué hacía," contó Bowman.

Entonces, nadó y ganó la carrera sin las gafas, tal como hizo aquí en los (200 metros) mariposa cuando se le llenaron de agua.

Nadie ganó ocho medallas en un sólo evento olímpico antes de que Phelps dominara la natación en Pekín. Pocos creyeron que lo haría, pero el hombre que mejor lo conoce, nunca dudó de él.

"Siempre busqué la manera de hacerle enfrentar y superar la adversidad en torneos o en prácticas," señaló Bowman.

"Mientras más alto es el nivel de presión, mejor es la actuación de Michael. Cuando las expectativas son mayores, más se relaja. Por eso es el más grande," concluyó.

Editado en español por Luis Ampuero

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