Protestas y márketing perjudican a la marca olímpica

martes 22 de julio de 2008 12:27 GYT
 

Por Ben Klayman

CHICAGO (Reuters) - Las protestas contra las políticas chinas en el país y en el resto del mundo, así como las técnicas de marketing utilizadas por las empresas que no son patrocinadores olímpicos oficiales, han hecho de los juegos de Pekín una proposición arriesgada para algunas compañías.

"Cuando una empresa quiere subirse al carro de un evento, lo hace porque se percibe que tiene una cierta popularidad y encanto," dijo Andre Zimbalist, profesor de economía del Smith College en Massachusetts.

"Si el evento pierde algo de eso -por la polución o la represión en su país o porque están patrocinando un régimen genocida en Sudán- no hay dudas de que algo del brillo se pierde," añadió.

Los Juegos Olímpicos de Pekín del mes que viene y los de Invierno del 2006 en Italia ya han supuesto unos 4.400 millones de dólares en derechos y contratos de patrocinio.

El Comité Olímpico Internacional tiene 12 socios globales que pagan hasta 100 millones de dólares cada uno, entre los que se incluyen el fabricante de refrescos Coca-Cola, el conglomerado General Electric y la cadena de restaurantes McDonald's.

Pero en China, los patrocinadores no están recibiendo aquello por lo que pagan, afirma Shaun Rein, director de gestión de China Market Research Group en Shanghái.

Su empresa ha encuestado a los consumidores chinos y descubierto que la mayoría no sabe o no le importa quiénes son los patrocinadores olímpicos.

"La mayoría de los patrocinadores van a sentirse muy decepcionados con el retorno de la inversión," comentó Rein.   Continuación...

 
<p>Las protestas contra las pol&iacute;ticas chinas en el pa&iacute;s y en el resto del mundo, as&iacute; como las t&eacute;cnicas de marketing utilizadas por las empresas que no son patrocinadores ol&iacute;mpicos oficiales, han hecho de los juegos de Pek&iacute;n una proposici&oacute;n arriesgada para algunas compa&ntilde;&iacute;as. 'Cuando una empresa quiere subirse al carro de un evento, lo hace porque se percibe que tiene una cierta popularidad y encanto', dijo Andre Zimbalist, profesor de econom&iacute;a del Smith College en Massachusetts. Photo by David Gray/Reuters</p>