26 de julio de 2008 / 16:23 / hace 9 años

ENFOQUE-Recordando cuando Bruce Springsteen sacudió a Berlín

9 MIN. DE LECTURA

Por Erik Kirschbaum

BERLIN (Reuters) - Cuando en 1988 Bruce Springsteen habló contra el muro de Berlín en el mayor concierto en la historia de Alemania Oriental, nadie entre las 160.000 personas de la multitud tenía la menor idea de que el símbolo de la Guerra Fría pronto sería historia.

Pero ahora, 20 años después de que la estrella del rock se presentara tras la Cortina de Hierro, los organizadores, historiadores y personas que lo vieron dicen que su mensaje llegó en una coyuntura crítica en la historia alemana previo al colapso del muro.

No fue el único espectáculo de ese verano con consecuencias políticas.

En junio, un concierto por el cumpleaños 70 de Nelson Mandela en Londres fue transmitido a millones alrededor del mundo. Dos años más tarde, fue liberado de una cárcel de la era del apartheid y posteriormente elegido presidente de Sudáfrica.

Tales conciertos por una causa siguen siendo parte del calendario musical del verano, incluso si su impacto se ve diluido en la era de internet.

Springsteen, un influyente cantautor cuyas letras a menudo tratan sobre personas en situaciones difíciles, después de mucho tiempo obtuvo el permiso para presentarse en Berlín Oriental en 1988.

Aunque sus canciones están llenas de emoción y política, Alemania Oriental le dio la bienvenida como a "un héroe de la clase trabajadora." Los comunistas sin darse cuenta podrían haber creado un evento que hizo más por cambiar Alemania Oriental que lo que Woodstock hizo por Estados Unidos.

Molesto por la promoción del evento como un "Concierto por Nicaragua" que los líderes de la Alemania Oriental Comunista adosaron sobre su presentación del 19 de julio, Springsteen se detuvo en la mitad del espectáculo de tres horas para dar un breve discurso en un alemán con mucho acento:

"Quiero decirles que no estoy aquí a favor o en contra de ningún Gobierno," dijo Springsteen, antes de presentar su interpretación de la balada de Bob Dylan "Chimes of Freedom."

"Vine a tocar rock n' roll para los berlineses del este con la esperanza de que algún día todas las barreras se hayan derribado," agregó.

Sus palabras alimentaron el descontento que aumentaba en Alemania Oriental y se agregaban al clima agitado en el país, separado de Occidente tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente en la ciudad dividida por el Muro, construido durante los momentos más oscuros de la Guerra Fría en 1961.

Sensacion De Libertad

El organizador en Alemania Oriental dijo a Reuters que los líderes de línea dura sólo a regañadientes respaldaron el plan del grupo juvenil FDJ del Partido Comunista para permitir la entrada a Springsteen.

Era una época de cambios provocados por las reformas de la "perestroika" del presidente soviético Mikhail Gorbachev.

"Obviamente no fue fácil y tuvimos que pelear duro para obtener los permisos pero finalmente lo logramos," dijo en una entrevista Roland Claus, un ex lder del FDJ y ahora un miembro del parlamento. Los alemanes del Este de línea dura eran escépticos respecto de Gorbachev.

"Los superiores comprendieron que la música rock era internacional y que si Alemania Oriental quería hacer algo por mejorar la situación de los jóvenes, debíamos intentarlo (...) Teníamos muchas esperanzas de que pudiese ayudar a modernizar Alemania Oriental," agregó.

En cambio, el concierto al aire libre en un velódromo sólo pareció hacer que los alemanes del Este anhelaran más las libertades sobre las que Springsteen cantaba y hablaba en un espectáculo también transmitido por TV y radio.

"Estábamos interesados en abrir el país" al mundo, comentó Claus, de 53 años. "Nadie pensó que el Muro desaparecería un año más tarde. Cualquiera en el Este u Occidente que dijese eso habría sido considerado un loco. Fue un gran concierto con un clima especial," agregó.

Estadounidenses en Berlin

Otros estadounidenses se habían manifestado en contra del Muro en Berlín.

Pero tanto el presidente John F. Kennedy en 1963 y Ronald Reagan en 1987 ofrecieron discursos en Berlín Occidental.

Springsteen pronunció sus palabras en el corazón de Berlín Oriental, donde desde hacía mucho tiempo la Alemania comunista retrataba a Estados Unidos como un "enemigo de clase" decadente y beligerante.

"El concierto y el discurso de Springsteen sin duda contribuyeron en un mayor sentido a los acontecimientos que terminaron en la caída del Muro," dijo Gerd Dietrich, un historiador de la Universidad Humboldt de Berlín.

Dietrich, de 63 años, dijo que las esperanzas del Partido Comunista de que una pequeña muestra de Springsteen pudiese pacificar a los jóvenes fracasaron. Hubo incluso una crítica positiva por adelantado en el periódico Neues Deutschland: "El ataca los males y las injusticias sociales de su patria."

"Pero no salió como se había planeado. Hizo que la gente deseara más el cambio. Los organizadores quisieron demostrar su apertura. Pero Springsteen generó un mayor interés por Occidente. Le mostró a la gente cuán aislada realmente estaba," agregó.

Cherno Jobatey, ahora un muy conocido presentador de la televisión alemana, fue otro de los testigos del concierto de Springsteen realizando una crónica para el semanario de Alemania Occidental Die Zeit.

Jobatey, de 42 años, dijo que la multitud había explotado cuando Springsteen pidió que se derribaran "las barreras."

"Hubo un estruendoso aplauso por parte de la multitud que respaldaba esa propuesta," escribió.

Jobatey dijo a Reuters recientemente que era difícil saber si Springsteen había ayudado a desencadenar la sucesión de acontecimientos que condujeron a la caída del muro de Berlín 16 meses más tarde. Pero comentó que fue una noche mágica justo antes de que la agitación cobrara ímpetu.

"La música fue excelente y él le ofreció a la gente una experiencia diferente, un estilo de vida diferente, un mundo diferente. Había una sensación increíble en todos lados. Fue algo maravilloso de vivir en medio de Berlín del Este," dijo Jobatey.

Los Lideres Comunistas Se Asustan

Claus, quien organizó el concierto, reconoció que hubo cierto caos, algo sorprendente en un país con un aparato de seguridad tan omnipresente y opresivo, cuando llegaron 160.000 personas a un recinto con capacidad para 120.000.

Se habían vendido 100.000 localidades.

"Tuvimos que sacar todas las barreras de contención, las compuertas y las vallas del concierto por la gran cantidad de personas que se había hecho presente. Tuvimos que recurrir al mejor instrumento que teníamos: la anarquía," explicó.

Después de Springsteen hubo muchos otros artistas occidentales dispuestos a llegar a pesar de las modestas pagas, las entradas para ver a "The Boss" costaban 20 marcos alemanes del Este (o aproximadamente 1 dólar).

Pero eso no sucedió. Para ese entonces miles de alemanes del Este huían del país hacia el oeste, el hecho final que condujo a la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

"Estaba tratando de organizar un concierto en paralelo entre Oriente y Occidente con U2 en Berlín del Este y Duran Duran Berlín Oeste para agosto de 1989," explicó Claus. "Pero ya no pude obtener la aprobación de los líderes. Tenían demasiado miedo. Había tanta agitación para ese entonces," agregó.

Editado en español por Patricia Avila

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