24 de octubre de 2008 / 15:35 / hace 9 años

Obra maestra de Rafael regresa a exhibición tras 10 años

3 MIN. DE LECTURA

<p>El t&eacute;cnico de artes finas, Patrizia Riitana, muestra el proceso en que la obra de Rafael "Madonna of the Goldfinch" (1506) fue restorada en Florencia 23 oct 2008. Tras 10 a&ntilde;os de meticuloso estudio y restauraci&oacute;n, que puso a prueba tanto a la tecnolog&iacute;a de punta como a la paciencia humana, una de las m&aacute;s grandes obras maestras del renacimiento italiano regresa al p&uacute;blico.Alessandro Bianchi (ITALIA)</p>

Por Philip Pullella

FLORENCIA (Reuters) - Tras 10 años de meticuloso estudio y restauración, que puso a prueba tanto a la tecnología de punta como a la paciencia humana, una de las más grandes obras maestras del renacimiento italiano regresa al público.

La obra "Madonna of the Goldfinch" de Rafael es una sobreviviente.

El óleo de 107 por 77 centímetros en madera, que muestra a la Madonna junto a dos niños que están acariciando un pájaro jilguero, ha sobrevivido al colapso de una casa en 1547 que la dejó a merced de los estragos del tiempo y a los errores de intervenciones pasadas.

El resultado de la restauración es impresionante. Una capa marrón y la suciedad acumuladas por siglos se han ido. Las mejillas la Madonna son rosadas. Sus vestimentas son de un rojo y un azul profundos y uno casi puede oír el sonido de la cascada de un riachuelo en el fondo de un paisaje de Toscana.

"Este paciente nos dio la mayor cantidad de escalofríos y noches sin dormir", dijo Marco Ciatti, jefe del departamento de pinturas en el Opificio Delle Pietre Dure de Florencia, uno de los laboratorios de restauración estatales más prestigiosos de Italia.

"Pasamos dos años enteros estudiándolo antes de decidir si seguir adelante porque con el daño que sufrió en el pasado -que fue claramente visible en los rayos X- un intento de restauración podía salir mal", explicó.

Rayos X, escáneres TAC, reflectografías de rayos infrarrojos, lásers, hombres y mujeres en batas blancas, microscopios, guantes de látex: suena como el personal de un hospital y en muchos aspectos lo es.

Pero el Opificio no es una sala de emergencias. Tiene todo excepto la presión del tiempo. Este es un lugar para sanar lentamente.

"En el pasado decidimos no restaurar algo porque los riesgos de dañarlo o alterar el original eran demasiado grandes", dijo Ciatti, de 53 año. "Nos vemos a nosotros mismos como a un doctor que trata al paciente como un todo en lugar de concentrarse en una enfermedad específica", agregó.

Rafael, quien vivió desde 1483 hasta 1520, pintó el panel alrededor del año 1506 -cuando todavía era un adolescente- como un regalo de matrimonio para Lorenzo Nasi, un rico comerciante.

Editado en español por Gabriela Donoso

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