Francia devuelve un Matisse robado por los nazis

jueves 27 de noviembre de 2008 15:59 GYT
 

PARIS (Reuters) - Francia devolvió el jueves a sus propietarios legítimos una pintura del artista francés Henri Matisse que fue robada por los nazis en 1941, después de que su propietario huyera de las persecuciones antisemitas en Alemania.

"Le Mur Rose", de 1898, fue una de las miles de pinturas robadas durante la Segunda Guerra Mundial a familias judías y que terminaron en poder de las autoridades francesas.

"Devolver esta hermosa obra de Matisse a sus propietarios, los herederos del señor Harry Fuld Jr, es un acto de recuerdo y reparación, por fin", dijo la ministra francesa de Cultura, Christine Albanel en la ceremonia en la que se hizo la entrega.

El cuadro, una de las 2.000 piezas robadas que se confiaron a museos franceses tras la Segunda Guerra Mundial, estuvo hace poco en exposición junto a otras obras de las que no se conocían los dueños legales.

Fuld huyó a Reino Unido en 1937. Más tarde, tras una ley de 1941 que despojaba a los emigrantes judíos alemanes de su ciudadanía, el régimen nazi confiscó su Matisse.

La obra volvió a aparecer en 1948, cuando se la encontró cerca del pueblo alemán de Tubinga en un alijo dejado por Kurt Gerstein, un oficial de las SS que se suicidó en prisión en 1945.

Dado que en la parte de atrás del cuadro había un sello de la aduana francesa, de la época en la que la obra fue exportada legalmente a Alemania en 1914, las autoridades alemanas lo enviaron a Francia en 1949.

Después estuvo guardado casi seis décadas, hasta que un historiador alemán hizo la conexión entre una obra de la que Fuld había denunciado la desaparición y una imagen del Matisse en una base de datos subida a internet por Francia para intentar dar con los propietarios.

Según las cifras del Ministerio francés de Cultura, al final de la Segunda Guerra Mundial, Francia encontró en su poder 60.000 piezas robadas por los nazis. Para 1949 se habían devuelto a sus propietarios legítimos 45.000 de ellas.

De las 15.000 que permanecieron sin reclamar, 13.000 obras de valor artístico insignificante se vendieron y las últimas 2.000, incluyendo el Matisse, fueron confiadas a museos franceses.