10 de diciembre de 2008 / 15:40 / en 9 años

Niños de Los Angeles aprenden de música y vida con joven maestro

Por Mary Milliken

<p>El conductor venezolano Gustavo Dudamel ense&ntilde;a m&uacute;sica a ni&ntilde;os de la Orquestra Juvenil de LA, en Los Angeles 6 dic 2008. Con Dudamel, la filarm&oacute;nica de Los Angeles no s&oacute;lo obtiene a un reconocido director, sino que tambi&eacute;n recibe la experiencia de alguien formado en "El Sistema", la elogiada cadena venezolana de escuelas de m&uacute;sica que ha ayudado a miles de ni&ntilde;os a alejarse de la violencia y las drogas en los barrios m&aacute;s desprotegidos. REUTERS/Lucy Nicholson</p>

LOS ANGELES (Reuters) - Cuando Gustavo Dudamel quiere que los niños toquen Beethoven con más fuerza, el joven director venezolano recurre a su herramienta original: su pelo.

“¿Se acuerdan del movimiento del pelo? ¡Es muy importante!,” dijo Dudamel a los niños del sur de Los Angeles, mostrando su cabellera de pelo grueso y enrulado como ejemplo.

¿Quién hubiera dicho que un ensayo de música clásica podía ser tan divertido?

Bueno, cualquiera que haya trabajado con el joven Dudamel, de 27 años. Aclamado en el mundo de la música clásica, se está preparando para dirigir a una de las principales orquestas del mundo, la Filarmónica de Los Angeles, en el 2009. Gran parte de este trabajo implica trabajar con jóvenes de los barrios urbanos pobres de la ciudad.

Con Dudamel, la filarmónica de Los Angeles no sólo obtiene a un reconocido director, sino que también recibe la experiencia de alguien formado en “El Sistema”, la elogiada cadena venezolana de escuelas de música que ha ayudado a miles de niños a alejarse de la violencia y las drogas en los barrios más desprotegidos.

Cuando la filarmónica comenzó a buscar a Dudamel hace dos años, la presidenta Deborah Borda viajó a Venezuela para estudiar “El Sistema” y analizar cómo podía aplicarse en la segunda mayor ciudad de Estados Unidos, un lugar de enorme riqueza pero también creciente violencia criminal.

Aunque “El Sistema” ahora tiene 300.000 niños en sus escuelas, Borda dijo que su intención era empezar de a poco. La Filarmónica de Los Angeles planea crear de tres a cinco orquestas jóvenes bajo la tutela de Dudamel.

<p>El venezolano Gustavo Dudamel, ense&ntilde;a m&uacute;sica a ni&ntilde;os de la Orquesta Juvenil de Los Angeles, en Los Angeles, California 6 dic 2008. Con Dudamel, la filarm&oacute;nica de Los Angeles no s&oacute;lo obtiene a un reconocido director, sino que tambi&eacute;n recibe la experiencia de alguien formado en "El Sistema", la elogiada cadena venezolana de escuelas de m&uacute;sica que ha ayudado a miles de ni&ntilde;os a alejarse de la violencia y las drogas en los barrios m&aacute;s desprotegidos. REUTERS/Lucy Nicholson</p>

El proyecto inaugural, el Centro de Orquesta de Jóvenes EXPO, se reunió por primera vez el fin de semana pasado. Los niños, en su mayoría afroamericanos e hispanos, firmaron un contrato para cuidar sus instrumentos, practicar y asistir a las clases.

Juntos tocaron la “Sinfonía Número 5” de Beethoven y la favorita de los niños, “Can Can”, de Offenbach. Entusiasmados con complacer al maestro, tocaron “Venezuela”, una pieza difícil.

A pesar de algunos errores en las notas y los tempos, Dudamel alentó a los niños en todo momento, conmoviendo a algunos benefactores de la filarmónica hasta las lágrimas. A uno se lo escuchó diciendo: “Es el Obama de la música”, en referencia al joven presidente electo de Estados Unidos.

“Me hacen acordar a mis comienzos, cuando tocaba en la orquesta de mi ciudad, una pequeña orquesta en un pequeño lugar, intentando ser (...) un músico maravilloso”, dijo Dudamel a los niños al final del ensayo.

Dudamel comenzó a tocar violín a los 10 años, se unió a “El Sistema” y a los 18 fue director de la Orquesta Nacional de la Juventud en Venezuela. En el 2004, saltó a los titulares internacionales al recibir el primer premio del concurso de dirección Gustav Mahler.

Dudamel cree que tocar en una orquesta de jóvenes vuelve mejores ciudadanos a sus miembros, debido a que los obliga a trabajar a hasta con 100 músicos y ser parte de una comunidad.

“La música es una herramienta de cambio social, como lo ha sido en Venezuela”, dijo a periodistas.

“En música, no hay espacio para diferencias raciales y de clases. La única cosa que existe es un objetivo, hacer música juntos y disfrutar”, apuntó.

Editado en Español por Juana Casas

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