Proyecto teatral tiene gran efecto sobre cárcel libanesa

sábado 3 de enero de 2009 11:36 GYT
 

Por Alistair Lyon

ROUMIYEH, Líbano (Reuters) - El humo de cigarrillo flota en el aire de una sala de la mayor cárcel del Líbano, donde un jurado compuesto sólo por hombres debate si un acusado de asesinato debe ser ahorcado o no.

Los 12 hombres, todos prisioneros, se esfuerzan por llegar a un veredicto unánime. Las personas se enojan, los insultos fluyen, el estallido de la violencia es una amenaza constante.

Entonces, alguien olvida sus líneas. Estallan las carcajadas. Vuelven a comenzar. Ocasionalmente la frustración da lugar a una verdadera discusión, hasta que la firme voz de la directora Zeina Daccache restablece el orden.

Con jeans y un saco negro, ella critica y persuade a sus novatos actores, quienes se enojan, replican y luego interpretan con un entusiasmo renovado, al igual que sus pares en cualquier teatro.

Algunos relatan sus propias historias en monólogos.

Hawilo representa una cómica visita carcelaria con su madre quien, sin darse cuenta, lo condenó por venta de drogas en vez de por posesión. "¡Buenas noticias hijo, le dije al juez que nunca fumaste hachís, solo lo vendes!" la imita Hawilo, antes de hacer de cuenta que se desmaya.

Durante algunas horas por semana, estos hombres olvidados experimentan un mundo más allá de los barrotes de Roumiyeh, una atestada prisión cerca de Beirut que alberga a militantes islámicos y a más de 4.000 criminales comunes.

Desde que lanzó su proyecto de teatro terapéutico en febrero del 2008, Daccache se ha ganado el respeto y el afecto de los convictos, que la llaman "Abu Ali," considerándola tan ruda como cualquier hombre.   Continuación...