Por dentro del colibrí: la potencia del carnaval carioca

miércoles 18 de febrero de 2009 15:43 GYT
 

Por Stuart Grudgings

RIO DE JANEIRO (Reuters) - Si Alexandre Louzada exhibe un poco de arrogancia cuando describe a su amada escuela de samba Beija-Flor (colibrí, en portugués), nadie puede decir que carece de fundamento.

Cuando Beija-Flor sacuda el Sambódromo de Río de Janeiro para el concurso por el mejor desfile del carnaval, las otras 11 principales escuelas estarán sacudiendo sus botas con lentejuelas tras una racha de su rival de cinco victorias en los últimos seis años.

En una ciudad donde el campeonato de las escuelas de samba es tan codiciado como un gran torneo de fútbol, los constantes éxitos de Beija-Flor han suscitado acusaciones que van desde que está respaldada por bandas de delincuentes a presuntas compras de jueces del concurso, y a la pura suerte.

"Esto ocurre cuando una escuela alcanza un nivel que los demás no pueden alcanzar", dijo respecto a las denuncias Louzada, de 51 años, desde su oficina en la Ciudad del Samba de Río de Janeiro, donde Beija-Flor y otras escuelas ensayan frenéticamente para los desfiles.

"Hay 40 jueces. No se puede comprar un resultado", agregó.

Como "carnavalesco" de Beija-Flor en los dos últimos años, el papel de Louzada es como el de un director de una película, que establece el tono general, el diseño del vestuario y la elaboración de carrozas.

Martillos golpean las máquinas de coser de cerca de unos 60 trabajadores en el complejo, donde se trabaja febrilmente. Beija-Flor está buscando su tercer título consecutivo con un desfile que involucra a 4.000 personas y retrata la historia del baño.

Los retratos que usará van desde el de la reina Cleopatra tomando un baño de leche, pasando por Louis Pasteur descubriendo los gérmenes que causan enfermedades, hasta devotos religiosos afrobrasileños "lavando sus almas".   Continuación...

 
<p>Foto de archivo de la reina de los tambores de la escuela de samba Beija-Flor, Raissa de Oliveira, bailando en el Samb&oacute;dromo de R&iacute;o de Janeiro, Brasil, 5 feb 2008. Si Alexandre Louzada exhibe un poco de arrogancia cuando describe a su amada escuela de samba Beija-Flor (colibr&iacute;, en portugu&eacute;s), nadie puede decir que carece de fundamento. REUTERS/Sergio Moraes/File</p>