Gigantesco Gulliver llega a Taiwán

viernes 3 de abril de 2009 13:08 GYT
 

Por Ralph Jennings

TAICHUNG, Taiwán (Reuters) - Lemuel Gulliver, el personaje literario del siglo XVIII que fuera tratado como un gigante y luego como un pequeño juguete en sus desafortunados periplos, arribó esta semana a Taiwán y sus residentes están caminando por su cuerpo.

De forma similar a como hicieron los ficticios liliputienses, que eran una fracción del tamaño de Gulliver, cientos de personas atravesaron por el cuerpo de 60 metros de largo confeccionado en plástico y tela que yace recostado de espaldas mostrando sus órganos.

La fundación taiwanesa Paperwindmill Cultural and Education Foundation, un grupo de teatro infantil sin fines de lucro, fabricó la estructura de 10 millones de dólares taiwaneses (30.000 dólares) y la amarró en un parque en el centro de Taichung.

La idea central es ayudar a que los estudiantes aprendan sobre anatomía y se conviertan en parte del cuento clásico de Jonathan Swift.

Un agujero en un pie permite a los visitantes caminar entre los huesos del tamaño de postes de telégrafo, un intestino delgado como un laberinto y pulmones que "respiran" con un generador escondido.

Una escalera en la cabeza lleva a los dientes del tamaño de almohadas y agujeros nasales tan grandes como balones de fútbol.

"Taiwan carece de estas formas dramáticas de aprendizaje" dijo Jen Chien-cheng, líder del grupo Paperwindmill. "Pero los taiwaneses tienen mucho interés en este tipo de actividades culturales y la necesidad de ellos", agregó.

El Gulliver de Taichung Gulliver intenta replicar su viaje a Lilliput, donde el náufrago es hecho prisionero por gente en miniatura que lo considera como un gigante.   Continuación...

 
<p>Una figura de Lemuel Gulliver en un parque de Taichung, Taiw&aacute;n, 3 abr 2009. Lemuel Gulliver, el personaje literario del siglo XVIII que fuera tratado como un gigante y luego como un peque&ntilde;o juguete en sus desafortunados periplos, arrib&oacute; esta semana a Taiw&aacute;n y sus residentes est&aacute;n caminando por su cuerpo. REUTERS/Ralph Jennings</p>