16 de mayo de 2009 / 12:32 / hace 8 años

Relaciones Cuba-EEUU mejoran en mundo del arte

6 MIN. DE LECTURA

Por Esteban Israel

LA HABANA (Reuters) - Ocurra lo que ocurra con el coqueteo entre Estados Unidos y Cuba, la distensión entre ambos enemigos es ya palpable en el mundo del arte.

Anticipándose a los tiempos de la política, coleccionistas estadounidenses están volando a la isla. Su presencia en abril después de años para la Bienal de Arte de La Habana sugiere que se avecinan tiempos mejores para los artistas cubanos, aislados de su principal mercado durante el Gobierno de George W. Bush.

"Cuba fue durante años una especie de fruta prohibida porque era tan difícil viajar aquí", dijo Ben Rodriguez-Cubenas, presidente del Cuban Artist Fund, un grupo con sede en Nueva York que promueve a artistas de la isla.

"Ha habido un interés contenido. Cuba está en las noticias. El interés está ahí", agregó el también director de programa del Rockefeller Brothers Fund, sorbiendo un mojito en los jardines del Hotel Nacional de La Habana.

Aunque el arte está exento del embargo de Estados Unidos contra Cuba, las ventas cayeron dramáticamente luego que la administración de Bush restringió los viajes a la isla de gobierno comunista y limitó al mínimo los intercambios.

La decisión del nuevo presidente Barack Obama de levantar las restricciones de viaje para los cubano estadounidenses y tenderle una mano a Cuba parece estar cambiando el clima en el Estrecho de Florida.

Galeristas, directores de museos y coleccionistas de Estados Unidos como Rodriguez-Cubenas desembarcaron en La Habana para la Bienal, visitando exposiciones y estudios de artistas.

"Calculo que hubo al menos 1.000 estadounidenses paseando por aquí y el 95 por ciento quería comprar arte, eran curadores o trabajaban para organizaciones no gubernamentales", dijo Pamela Ruiz, una curadora de Estados Unidos que tiene su oficina en La Habana.

Durante los últimos años, un puñado de coleccionistas siguió viniendo a Cuba, unos con permiso del Gobierno estadounidense y otros ilegalmente a través de terceros países, arriesgándose a multas.

Sombreros Tejanos

Los estadounidenses comenzaron a interesarse por la plástica cubana en la década de 1990, cuando el sistema socialista de la isla fue estremecido por la implosión de la Unión Soviética y el arte comenzó a reflejar las preocupaciones de una sociedad a la deriva.

El apetito internacional por el arte cubano llegó a su punto máximo en la Bienal del 2000, cuando los estadounidenses gastaron hasta 1 millón de dólares en apenas unos pocos días.

"Vinieron de 'shopping' con sus sombreros tejanos, con dinero metido en los cinturones. Súper 'clown' todo", recordó el artista Carlos Garaicoa.

"Fue un momento muy raro, muy loco. La gente estaba esperando que la revolución cubana se acabara y eso los llevó a comprar por temor a que se pusiera muy caro", añadió.

Todo terminó abruptamente en el 2001 con la llegada al poder de Bush, cuyo Gobierno cortó los lazos culturales con la isla a sólo 145 kilómetros de Florida.

Garaicoa, por ejemplo, se perdió en el 2005 la inauguración de su propia exposición en Los Angeles Museum of Contemporary Arts porque las autoridades estadounidenses le negaron la visa.

"Fue como un tsunami. Sacudió el piso de todo el mundo", dijo la curadora Ruiz, que trajo a La Habana exposiciones de artistas estadounidenses como el fotógrafo Robert Mapplethorpe.

Cuadros en El Pasillo

Damián Aquiles colgó los collages que hace con viejas latas herrumbradas de pintura en el comedor de su casa, en el pasillo y hasta en el dormitorio de su hijo.

Curadores de Rockefeller Brothers Fund, el Bronx Museum y la Creative Time de Nueva York desfilaron por su desvencijada casa en La Habana, convertida en una improvisada galería durante la Bienal.

"Esto está empezando con la Bienal", dijo Aquiles, de 37 años, cuyo trabajo ha sido expuesto en Nueva York, San Francisco y Nueva Orleans.

"Hay un interés general sobre Cuba, sobre el arte, sobre la política. Cuba está de moda. Eso ayuda un poco, esa curiosidad", añadió.

Antes de Bush, los estadounidenses representaban hasta un 60 por ciento de los compradores de arte cubano. Hoy, según algunos cálculos, cayeron al 40 por ciento.

El interés de la década de 1990 disparó los precios a niveles internacionales y ya no quedan más gangas, han asegurado los expertos.

Cualquiera que venga por arte cubano pagará entre 750 y 5.000 dólares por una fotografía, entre 1.500 y 3.000 dólares por un dibujo y entre 2.500 y 30.000 dólares por una pintura.

Si el Congreso estadounidense levanta todas las restricciones de viajes, los precios podrían subir todavía más, aunque la crisis económica mundial puede amortiguar el efecto.

Garaicoa dijo que tuvo que posponer dos exposiciones este año, una en Tampa y otra en el Irish Museum of Modern Art de Dublín.

Para Ruiz, la crisis pasará y los estadounidenses volverán a viajar a la isla. Ese día, los artistas cubanos recuperarán compradores y también la posibilidad de intercambios culturales.

"Este es un momento muy importante. Independientemente de qué tan altas sean las expectativas y de si se cumplen o no, creo que esto traerá sólo cosas buenas", dijo la curadora.

Reporte de Esteban Israel. Editada por Silene Ramírez

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below