Susan Boyle: un llamado de atención sobre el precio de la fama

lunes 1 de junio de 2009 15:08 GYT
 

Por Mike Collett-White

LONDRES (Reuters) - El repentino ascenso de Susan Boyle, quien pasó de ser voluntaria en una iglesia de Escocia a una superestrella mundial, tuvo finalmente su precio, en lo que sería un llamado de atención sobre el riesgo de la fama en la era de las celebridades.

En su camino hacia el estrellato, la interpretación de "I Dreamed a Dream" que la cantante de 48 años realizó el mes pasado en el programa de talento televisivo "Britain's Got Talent", fue descargada de internet cerca de 200 millones de veces, y días después Boyle acaparó portadas en todo el mundo.

Equipos de televisión acamparon fuera de su casa donde vivía sola con su gato y los estadounidenses Larry King y Oprah Winfrey la invitaron a sus programas de televisión, mientras las revistas sensacionalistas siguieron cada paso de la cantante, hasta entonces una desconocida desempleada.

Pero mientras la presión se acumulaba en los días previos de la final del concurso el sábado, en el que Boyle era la favorita para imponerse a los otros nueve finalistas, la mujer tuvo una rabieta y amenazó con abandonar el programa.

Finalmente el domingo, luego de su sorpresiva derrota ante el grupo de baile Diversity, la cantante fue hospitalizada en una clínica de Londres que atiende a personas con problemas de salud mental debido a que se encontraba agotada.

El diario The Sun informó que Boyle sufrió una "crisis emocional".

"No creo que Boyle hizo eso (perseguir la fama). Ella buscaba continuar con su amor por el canto y eso es la parte triste de la historia. Pero es un llamado de atención para las personas que muestra que la fama tiene su precio", dijo David Moxon, un psicólogo especializado en estrés.

Moxon y otros especialistas dijeron que la reacción de las personas ante la presión es imposible de predecir.   Continuación...

 
<p>Seguidores del programa televisivo 'Britains Got Talent' y de Susan Boyle posan para fot&oacute;grafos con m&aacute;scaras de la cantante en un centro comunitario en Blackburn, Escocia, 30 mayo 2009. El repentino ascenso de Susan Boyle, quien pas&oacute; de ser voluntaria en una iglesia de Escocia a una superestrella mundial, tuvo finalmente su precio, en lo que ser&iacute;a un llamado de atenci&oacute;n sobre el riesgo de la fama en la era de las celebridades. REUTERS/ David Moir</p>