1 de septiembre de 2009 / 0:24 / hace 8 años

Pacientes bailan al compás de la tango-terapia en Argentina

<p>Graciela Anton y Manolo bailan tango durante un show en el cuarto piso del hospital Borda en Buenos Aires, 26 ago 2009. En el cuarto piso del hospital psiqui&aacute;trico m&aacute;s grande de Buenos Aires, los pacientes ahora bailan tango con m&eacute;dicos y enfermeras. REUTERS/Marcos Brindicci</p>

Por Luis Andrés Henao

BUENOS AIRES (Reuters) - En el cuarto piso del hospital psiquiátrico más grande de Buenos Aires, los pacientes ahora bailan tango con médicos y enfermeras.

Hace unos meses, algunos de ellos eran demasiado tímidos para hablar; otros apenas podían mantener el equilibrio al caminar. Pero hoy se juntan en un apretado abrazo, deslizándose y frenando a través de una pista improvisada de baile siguiendo la melodía de un melancólico acordeón.

El mundialmente conocido tango argentino es usado por médicos, desde Italia hasta Australia, para tratar enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, hasta fobias sociales y problemas matrimoniales.

“El tratamiento no es sólo acerca de fármacos y terapia. También se trata de darles un buen rato para que disfruten”, dijo Trinidad Cocha, una psicóloga que enseña una clase semanal de tango terapia en el hospital Borda de Buenos Aires.

“Se relajan y nos quitamos todos los títulos. Aquí no somos doctores, enfermeras, músicos o pacientes. Sólo somos bailarines de tango”, dijo la terapeuta, mientras parejas giraban en la pista improvisada del hospital.

Cocha añadió que su clase le ha devuelto a sus pacientes el interés por su apariencia y su higiene personal.

“La próxima clase vienen bañados y bien vestidos”, dijo Cocha. “Es un logro enorme. Es tan gratificante ver su mejoría”, apuntó.

EL ABRAZO

Un estudio de la facultad de medicina de la Universidad de Washington en Missouri concluyó que pacientes con Parkinson mejoraron su equilibrio después de tomar lecciones de tango.

Sus complicados pasos también han ayudado a mejorar la memoria de pacientes en Gran Bretaña. Y en Italia, la confianza que conlleva el apretado abrazo y su caminata dando pasos hacia atrás, están siendo usados en terapias conyugales.

“Con el tango tenés la ventaja de tener muchos estilos diferentes de baile para acomodarlos a cada paciente específico”, dijo Martín Sotelano, director de la Asociación Internacional de la Terapia del Tango, que tiene sede en Gales.

“Te enfocás en el abrazo y en la comunicación para ayudar a parejas con problemas, en los ocho pasos básicos para el Alzheimer y la caminata del tango, que requiere tanta gracia y rigidez que puede ayudar a un paciente con Parkinson”, apuntó.

Cientos de bailarines se dieron cita este mes en Buenos Aires para el Festival Internacional y el Mundial de Tango.

La mayoría de los shows se presentaron en los más elegantes teatros de la ciudad. Pero los organizadores del festival también auspiciaron una presentación especial en un humilde teatro de concreto del Hospital Borda.

Los bailarines profesionales, Julio Duplaa, de 70 años, y Natacha Poberaj, de 50, se deslizaron por el escenario haciendo figuras en forma de ocho con sus piernas. Cuando se acercaron bailando frente con frente, el público los ovacionó.

Sergio Villa, de 37 años, un paciente del hospital que sufre de parálisis por años de consumir paco -una droga similar al crack, popular en los barrios más pobres del país-, dijo que el tango lo ayudó a mejorar los movimientos de su cuerpo.

“Me encanta la música (...) Y no hay nada como el abrazo”, dijo Villa.

Editado por Damian Wroclavsky

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