18 de septiembre de 2009 / 15:29 / hace 8 años

Juanes prueba diplomacia del rock entre Cuba y EEUU

<p>El m&uacute;sico colombiano Juanes (en la foto) probar&aacute; el domingo la diplomacia del rock con un concierto que busca aliviar medio siglo de tensi&oacute;n pol&iacute;tica entre Cuba y Estados Unidos. Juanes espera que su concierto "Paz Sin Fronteras" ante 500.000 personas en la Plaza de la Revoluci&oacute;n de La Habana ayude a reconciliar a las dos naciones peleadas desde la llegada de Fidel Castro al poder en 1959. Exiliados cubanos en Miami, donde vive Juanes, destrozar&aacute;n a la misma hora con una aplanadora CD&acute;s del m&uacute;sico colombiano y sus 14 invitados para recordarle lo amarga que siguen siendo las aguas del Estrecho de la Florida. REUTERS/ Eduardo Munoz/Archivo</p>

Por Esteban Israel

LA HABANA (Reuters) - El músico colombiano Juanes probará el domingo la diplomacia del rock con un concierto que busca aliviar medio siglo de tensión política entre Cuba y Estados Unidos.

Juanes espera que su concierto “Paz Sin Fronteras” ante 500.000 personas en la Plaza de la Revolución de La Habana ayude a reconciliar a las dos naciones peleadas desde la llegada de Fidel Castro al poder en 1959.

Exiliados cubanos en Miami, donde vive Juanes, destrozarán a la misma hora con una aplanadora CDs del músico colombiano y sus 14 invitados para recordarle lo amarga que siguen siendo las aguas del Estrecho de la Florida.

“Este concierto es un gesto humanitario (...) El arte tiene que ser un arma poderosa de paz por encima de diferencias”, dijo Juan Esteban “Juanes” Aristizábal, antes de partir rumbo a La Habana.

“¿Por qué siempre tenemos que ir a la política?”, preguntó el músico de 37 años, ganador de 17 premios Grammy Latinos.

En Miami algunos lo acusan de ir entretener a los hermanos Fidel y Raúl Castro. Según versiones de prensa, Juanes llegó a ser amenazado de muerte y estuvo a punto de abandonar su plan.

Pero en Cuba, el concierto puso por primera vez del mismo lado de la raya al Gobierno comunista y los disidentes, incluidos 30 presos políticos que apoyaron el espectáculo desde sus celdas.

“(El concierto de Juanes) es un golpe enorme contra la intolerancia, contra esa forma vulgar de fascismo que se practica allí (en Miami)”, declaró a periodistas Abel Prieto, ministro cubano de Cultura.

Oscar Espinosa Chepe, un economista disidente en libertad condicional por razones de salud, dijo que el polémico concierto es “una oportunidad para favorecer la reconciliación nacional y la unidad entre todos los cubanos, dejando atrás los odios”.

SIN MENSAJES POLITICOS

Juanes dijo que su concierto “no tendrá mensajes políticos de ninguna índole”. El músico pidió al público que simplemente vista de blanco, el color de la paz.

El escenario de 400 metros cuadrados fue levantado en el mismo lugar donde el papa Juan Pablo II celebró una misa hace una década, un detalle subrayado por los organizadores.

Allí desfilarán desde las 1400 hora local del domingo (1800 GMT) 15 artistas como la merenguera puertorriqueña Olga Tañón, el cantante español Miguel Bosé, el italiano Jovanotti, el baladista cubano Silvio Rodríguez, los raperos Orishas y la banda de salsa Los Van Van.

Juan Formell, el líder de Los Van Van, confía en que el show resucite los intercambios culturales entre Cuba y Estados Unidos, congelados durante la administración del presidente George W. Bush.

“Va a contribuir a aliviar tensiones desde el punto de vista ideológico (...) La música es un vehículo”, dijo a Reuters.

Uno de las pequeños logros del concierto es, por ejemplo, que los Orishas, un aclamado grupo de rap cubano radicado en Europa, toquen por primera vez en un concierto masivo en su propio país.

Otra novedad es que varios canales hispanos de televisión en Miami retransmitirán el concierto, cuya señal estará disponible gratuitamente.

NUNCA VISTO

El espectáculo de Juanes es esperado con ansiedad por los cubanos, un pueblo amante de la música pero marginado del circuito de los grandes conciertos comerciales.

“Es algo nunca visto. Aquí vienen muy pocas agrupaciones extranjeras de primer nivel. La gente vendrá por curiosidad”, dijo Raúl Nápoles, un técnico de sonido de 41 años con ‘piercings’ en orejas y cejas.

Banderas blancas cuelgan ya de las farolas de la Plaza de la Revolución, donde Fidel Castro solía pronunciar sus encendidos discursos antes de enfermar en el 2006.

Una decena de técnicos estadounidenses achicharrados por el sol ajustaban el viernes la amplificación de 300 kilovatios de potencia, suficiente para sacudir el domingo los cristales de la oficina de Raúl Castro en el aledaño Palacio de la Revolución.

Juanes, que probó el año pasado la terapia musical con otro concierto por la paz en la frontera de Colombia con Venezuela, dijo que el show en La Habana traería “cosas importantes”.

“Después de ese día me pueden crucificar, me pueden cortar la cabeza”, comentó.

Reporte adicional de Rosa Tania Valdés en La Habana

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