Revelan riesgos por derretimiento de hielo en Antártida

domingo 4 de octubre de 2009 09:19 GYT
 

Por Alister Doyle

OSLO (Reuters) - Consternado por el hielo y las tormentas, el explorador británico Capitán James Cook no se arrepintió cuando abandonó un viaje para ir en busca del mítico continente sur en 1773.

Tras hallar sólo témpanos después de ser el primero en cruzar el círculo ártico, escribió con pesar que si alguien se aventuraba a ir más allá encontraría una "tierra condenada por la naturaleza a quedar enterrada por siempre bajo la nieve y el hielo eterno".

"No le envidiaré el honor del descubrimiento, pero seré franco al decir que el mundo no se beneficiará con él", escribió el explorador.

Puede que las cosas sean mucho peores de lo que él pensaba.

El cambio climático está convirtiendo al hielo de la Antártida en uno de los mayores riesgos para los próximos siglos. Incluso un pequeño deshielo podría aumentar los niveles marítimos, afectando a ciudades como Nueva York y Pekín, o a naciones como Bangladesh.

Los científicos están tratando de diseñar experimentos de la más alta tecnología -con radares satelitales, rayos láser, robots submarinos o incluso perforaciones- para salvar las brechas en la comprensión de los riesgos.

"Aunque sólo aumente unos pocos metros cambiará la geografía del planeta", dijo Rajendra Pachauri, directora del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) de la ONU, refiriéndose a los escenarios más extremos del rápido crecimiento oceánico.

"Groenlandia y la Antártida son dos enormes cuerpos de hielo sobre tierra que realmente podrían tener muy serias implicancias para los niveles de los mares", dijo a Reuters.   Continuación...

 
<p>Imagen de un iceberg cerca de la base ant&aacute;rtica brit&aacute;nica, 23 ene 2009. El cambio clim&aacute;tico est&aacute; convirtiendo al hielo de la Ant&aacute;rtida en uno de los mayores riesgos para los pr&oacute;ximos siglos. Incluso un peque&ntilde;o deshielo podr&iacute;a aumentar los niveles mar&iacute;timos, afectando a ciudades como Nueva York y Pek&iacute;n, o a naciones como Bangladesh. REUTERS/Alister Doyle</p>