7 de octubre de 2009 / 19:59 / hace 8 años

Dos nuevas películas muestran el lado oscuro de Brasil

5 MIN. DE LECTURA

<p>Imagen sin fechar del documental "Dancing with the Devil" donde se aprecia al inspector Leonardo Torres fumando un cigarro durante una redada policial en Complexo do Alemao, Brasil. Dos pel&iacute;culas muy diferentes est&aacute;n mostrando un lado negativo y violento de Brasil que a muchos les gustar&iacute;a ignorar mientras el pa&iacute;s se prepara para ser sede de un Mundial de F&uacute;tbol y de Juegos Ol&iacute;mpicos en los pr&oacute;ximos siete a&ntilde;os.Australfoto/Douglas Engle/Handout</p>

Por Stuart Grudgings

RIO DE JANEIRO (Reuters) - Dos películas muy diferentes están mostrando un lado negativo y violento de Brasil que a muchos les gustaría ignorar mientras el país se prepara para ser sede de un Mundial de Fútbol y de Juegos Olímpicos en los próximos siete años.

"Salve Geral", la elegida por Brasil para competir por el Oscar a la mejor película extranjera, es el primer largometraje importante que muestra la violencia que paralizó a Sao Paulo en mayo del 2006, cuando una banda organizada desde la cárcel lanzó ataques coordinados en la mayor ciudad de América del Sur.

La violencia desatada por el Primer Comando de la Capital (PCC) dejó 493 muertos. De esta cifra, 43 eran policías, pero 450 civiles, muchos baleados por la propia policía en una brutal represión condenada por grupos de derechos humanos.

El momento del estreno de "Salve Geral", cuyo título refiere al código usado por el PCC para iniciar los ataques, se sumó a su mayor impacto. El presunto líder de la banda fue a juicio la semana pasada acusado de ordenar el asesinato de un juez en el 2003.

Algunos han criticado la película como demasiado comprensiva con los presos, que formaron el PCC a principios de la década de 1990 para demandar mejoras en las pésimas condiciones de las superpobladas cárceles del estado de Sao Paulo.

La película, del director brasileño Sergio Rezende, cuenta la ficticia historia de una madre de clase media que se sumerge en el oscuro mundo del PCC y corruptos funcionarios penitenciarios luego de que su hijo es encarcelado por asesinato.

En un momento, representa a funcionarios estatales negociando desesperadamente con los líderes del PCC para que pongan fin a la violencia, algo que ellos negaron que haya ocurrido. En otra escena, la policía mata a dos jóvenes meramente por estar caminando por la calle durante los incidentes.

Luiz Eduardo Soares, un respetado ex secretario nacional de Seguridad Pública, dijo que muchos brasileños aún no entienden que la violencia se originó por el brutal tratamiento que se da a los presos y que poco ha cambiado desde los ataques.

"Tiene que entenderse que el Estado fue responsable del origen del problema, algo que no fue admitido por muchos en el momento de la explosión", dijo tras una exhibición de la película en Río de Janeiro hace dos semanas.

Caviar Con El Diablo

Por otra parte, el documental "Dancing with the Devil", estrenado en el festival de cine anual de Río el domingo, muestra la vida cotidiana de tres hombres atrapados en la violencia de la ciudad: un traficante de drogas, un policía y un pastor evangélico.

La película, filmada el año pasado por el director británico ganador del Oscar Jon Blair, es uno de los retratos más íntimos de la prolongada guerra relacionada a la droga en la ciudad carioca. Inusualmente, los narcotraficantes filmados permitieron que se mostraran sus rostros.

Sin emitir juicios, la película esencialmente muestra al trío intentando sobrevivir a lo que un policía describe durante uno de los casi diarios allanamientos en las favelas como "nuestra loca guerra".

Al hacerlo, retrata la inutilidad de la violencia que asola la llamada "Cidade Maravilhosa", que el viernes fue elegida sede de los Juegos Olímpicos del 2016 pese a sus problemas de seguridad. También será una de las sedes del Mundial de Fútbol 2014.

En una escena conmovedora, uno de los narcotraficantes más buscados de Río de Janeiro, llamado "Tola", habla con sorprendente elocuencia sobre cómo su poder y riqueza sólo le provocaron paranoia y miseria.

"Esto no es vida", dice el narco, cuyo cuerpo ha quedado deformado de tantas heridas de bala y quien nunca aprendió a leer. "Es mejor comer pan con Dios que caviar con el diablo", agrega.

Hacia el final, un policía llora después de que su compañero fue baleado en la cabeza por narcotraficantes y descubrimos que el principal traficante de la película, "Spiderman", fue muerto por la policía este año.

La policía dijo que fue abatido en un acto de defensa propia, pero residentes de la favela aseguraron que fue ejecutado por agentes mientras rogaba por su vida.

Su lugar fue inmediatamente reemplazado por otro nuevo jefe de la droga.

Editado en Español por Silene Ramírez

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