En Honduras, el que no baila es un "golpista"

jueves 22 de octubre de 2009 16:05 GYT
 

Por Inés Guzmán

TEGUCIGALPA (Reuters) - Al ritmo de rancheras y merengues, los seguidores del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya piden por el regreso de su líder al poder en coloridas marchas, donde la música parece haberse transformado en una válvula de escape a la crisis que divide al país.

Desde su derrocamiento hace casi cuatro meses a manos de un grupo de militares, rancheras como "Himno de la resistencia" y "Jefe de Jefes" se han convertido en canciones emblemáticas de las manifestaciones a favor de Zelaya.

Motivados por la consigna de "El que no baila es un golpista", los partidarios del depuesto mandatario se mueven al ritmo y cantan canciones que relatan los pormenores del golpe de Estado del 28 de junio, que terminó con la expulsión de Zelaya a Costa Rica.

Los seguidores incluso han editado varios discos compactos con los "éxitos de la resistencia" que venden en sus marchas a un dólar, esperando que Zelaya se haga eco de ellos desde su refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.

"Ahogamos las penas con esta música. El pueblo de Honduras resiste a la dictadura", dijo Vilma Perdomo, una ama de casa de 58 años que agitaba sus caderas al son de una ranchera durante una marcha por las calles de la capital hondureña.

UNA DESCARGA

Con canciones con letras que rezan "en el centro de América (...) marcó una senda, hizo una revolución, ahora lo quieren callar, porque a fuerza de balas le quitaron su libertad", el músico Carlos Chévez refleja el descontento de las clases populares por la destitución de Zelaya.

"Todo lo que pasó nos dio coraje (enojo) y la música vendría a ser una descarga", contó Chévez, un músico de 53 años autor de varias canciones sobre el golpe.   Continuación...

 
<p>Foto de archivo de partidarios del depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya cantando a las afueras de un hotel en Tegucigalpa, oct 15 2009. Al ritmo de rancheras y merengues, los seguidores del depuesto presidente hondure&ntilde;o Manuel Zelaya piden por el regreso de su l&iacute;der al poder en coloridas marchas, donde la m&uacute;sica parece haberse transformado en una v&aacute;lvula de escape a la crisis que divide al pa&iacute;s. REUTERS/Oswaldo Rivas</p>