27 de noviembre de 2009 / 0:47 / en 8 años

Caribes Negros honran menguante cultura en Guatemala

<p>Foto de archivo de unas mujeres gar&iacute;funa en las calles de Livingston, Guatemala, nov 26 2009. Descendientes de esclavos africanos que huyeron a Guatemala dos siglos atr&aacute;s honraron a sus ancestros el jueves en una colorida celebraci&oacute;n de una cultura amenazada por la migraci&oacute;n masiva hacia Estados Unidos. REUTERS/Daniel LeClair</p>

Por Sarah Grainger

LIVINGSTON, Guatemala (Reuters) - Descendientes de esclavos africanos que huyeron a Guatemala dos siglos atrás honraron a sus ancestros el jueves en una colorida celebración de una cultura amenazada por la migración masiva hacia Estados Unidos.

Cientos de personas de la cultura Garífuna reencarnaron la llegada de sus ancestros a Guatemala en canoas para después balancearse por las calles al sonido de percusiones y soplando conchas de mar.

Los garífunas son descendientes de esclavos prófugos que se mezclaron con indígenas del Caribe en la isla de San Vicente. Los británicos los deportaron a una isla cerca de Honduras desde donde se expandieron a lo largo de la costa centroamericana, llegando a Guatemala en 1802.

Hoy, casi la mitad de los 200,000 garífunas de Centroamérica vive en Estados Unidos, la mayoría en Nueva York.

En el puerto guatemalteco de Livingston, hogar de más de 10,000 garífunas a finales de 1970, la población ha menguado a alrededor de 4,000.

Garífunas en Livingston dicen que enfrentan discriminación en Guatemala y hay pocos empleos en la ciudad portuaria.

“Tengo un bote y la pesca me ayuda a sobrevivir, pero la mayoría de los negocios aquí pertenecen a latinos que controlan la economía”, dijo Polo Martínez, cuyos tres hermanos y dos hermanas viven en Estados Unidos.

Muchos garífunas viejos dicen que su estilo de vida dedicado a la pesca y las granjas se ha estado perdiendo debido a la migración.

El Día Nacional Garífuna fue establecido en Guatemala hace 13 años para honrar a la población de Caribes Negros en el país. Festivales anuales en Livingston y Belice son vistos como una forma de conectarse con sus raíces.

ALEJANDOSE

Vestidos como sus ancestros náufragos con ropas rasgadas, garífunas bailaban al ritmo de tambores por las calles de Livingston el jueves.

Cientos de personas acudieron al templo católico de Livingston para una misa masiva en español y el lenguaje garífuna, que mezcla palabras del oeste de Africa con el arauak caribeño, así como con francés, inglés y español.

Garífunas llegaron al festival desde Nueva York, Miami y Los Angeles, las principales ciudades de Estados Unidos donde muchos de ellos viven ahora.

Controles más estrictos en la frontera de Estados Unidos en la última década han hecho que muchos que viajaban constantemente entre Guatemala y Estados Unidos se quedaran en el norte de manera permanente.

“Han empezado a responder a grandes problemas regionales y nacionales desde hace unos cinco años con una movilidad propia de la cultura garífuna”, dijo Alfonso Arrivillaga, autor de un reporte gubernamental sobre la migración garífuna este año.

“Hoy más que nunca la territorialidad garífuna peligra”, añadió.

La imagen es similar a lo largo de la costa caribeña de Centroamérica donde los garífuna tienen dificultades para vivir del turismo y la pesca.

Tomás Núñez se mudó a Nueva York desde hace 37 años pero regresa a Livingston cada año.

“Esta es mi tradición, pero me alegra haberme alejado cuando era un niño porque aquí hay muchos problemas económicos”, dijo Núñez.

Editado en español por Ricardo Figueroa

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