29 de diciembre de 2009 / 21:07 / hace 8 años

Cabaret Tropicana de Cuba celebra su aniversario 70

<p>Las bailarinas del cabaret Tropicana durante la gala por los 70 a&ntilde;os del local en La Habana, dic 28 2009. El afamado cabaret nocturno Tropicana, de La Habana, cumple esta semana 70 a&ntilde;os con un pasado de glamour y celebridades internacionales, pero que asegura su futuro como fuente de ingreso de divisas al Gobierno cubano.Enrique De La Osa</p>

Por Jeff Franks

LA HABANA (Reuters) - El afamado cabaret nocturno Tropicana, de La Habana, cumple esta semana 70 años con un pasado de glamour y celebridades internacionales, pero que asegura su futuro como fuente de ingreso de divisas al Gobierno cubano.

Bailarinas con ligeras vestimentas y exhibiendo trajes adornados con plumas y lentejuelas danzaban en el escenario al aire libre, en un espectáculo que se ha repetido desde que el cabaret fue inaugurado el 30 de diciembre de 1939.

La presentación, que se extendió hasta la madrugada del martes, homenajeó a algunas de las estrellas que pasaron por el escenario, entre ellos Nat King Cole y Carmen Miranda, en medio de una vegetación exuberante.

Fotos de Cole aparecieron en las pantallas detrás del escenario cuando dos bailarines se balanceaban románticamente al ritmo de su canción "Tenderly".

El Tropicana comenzó como un casino y un club nocturno que antes de la revolución cubana de 1959 era la atracción de un flujo constante de celebridades que van desde Marlon Brando hasta Maurice Chevalier, algunos de los cuales actuaron allí o se mezclaron con la elegante clientela de la época.

La presencia y la publicidad que generaban las personalidades que lo visitaron en el pasado, hizo de Tropicana uno de los centros nocturnos más conocidos del mundo.

Cuba, a sólo 145 kilómetros de las costas de Florida, era en la década de 1950 un popular destino turístico para los estadounidenses, quienes han estado imposibilitados de viajar a la isla en los últimos años debido al embargo comercial que aplica Washington desde 1962.

Tropicana era propiedad del jugador cubano Martin Fox desde 1950, pero su casino, como muchos otros de La Habana, estaba bajo el control de un socio de Santo Trafficante, un mafioso de Florida que tuvo extensas propiedades en la isla.

Después que Fidel Castro derrocó con su ejército al dictador Fulgencio Batista en 1959, su Gobierno cerró los casinos de la isla. Los clubes nocturnos pasaron a ser propiedad del Estado.

GLORIA PASADA

Las autoridades cubanas lucharon entonces en busca de la mejor manera de usar la gloria pasada del Tropicana para hacer dinero, y ahora el lugar promueve la cultura cubana.

"Este es un lugar emblemático de Cuba. Es uno de los más importantes productos turísticos", dijo a periodistas María Elena López, viceministra de Turismo poco antes de comenzar el espectáculo.

La tradición del llamativo espectáculo del cabaret ha continuado, pero el director del club, David Varela, dijo que el objetivo ahora es mostrar a Cuba y no sólo entretener.

El precio para disfrutar del espectáculo es de alrededor de 65 dólares estadounidenses, que es tres veces más el salario mensual promedio de los cubanos. La mayoría de los clientes de Tropicana son turistas extranjeros.

"El turismo en Tropicana se mezcla con la cultura nacional, y eso es realmente lo que exportamos al mundo: nuestra cultura nacional sin ningún tipo de vicio", dijo a periodistas Varela.

Es una indicación de la popularidad que tenía Tropicana antes del triunfo de la revolución, que cinco décadas después sigue siendo una gran atracción.

El cabaret es hoy una fuente confiable de ingresos para Cuba en medio la crisis financiera.

Varela dijo que 250.000 personas han asistido este año al afamado centro nocturno, lo que equivaldría a poco más del 10 por ciento de los 2,42 millones de turistas que visitaron la isla en el 2009, según cifras oficiales.

El funcionario dijo que algunos visitantes se marchan decepcionados del cabaret porque no están comiendo, bebiendo y bailando, como pasó alguna vez.

La mayoría de los turistas son ahora transportados en autobuses poco antes de que comience el espectáculo y después son devueltos a los hoteles al terminar el espectáculo, con apenas algo de tiempo para beber más.

Ahora, los turistas llevan en su mayoría vestimenta informal.

Lo que la gente no puede entender, dijo Varela, es que Cuba, como uno de los países comunistas, tiene una forma diferente de hacer las cosas. Los cabarets de la isla no son como los de otros lugares, dijo.

"Realmente, nuestro cabaret se ha convertido en un teatro donde el mensaje es cultural. Esto es lo que se ha creado durante todos estos años de revolución", dijo Varela.

Editado en español por Javier Leira

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