Una picadura mortal pudo amargar el mejor trabajo del mundo

miércoles 30 de diciembre de 2009 07:35 GYT
 

SIDNEY (Reuters) - Puede haber sido calificado como "el mejor trabajo del mundo", pero casi acabó en tragedia para un británico cuando fue picado por una medusa cuyo veneno es mortal mientras practicaba esquí acuático alrededor de una isla australiana que cuida y promociona.

Sólo unos días antes de que su idílico trabajo finalice, Ben Southall dijo que lo había picado una irukandji -una medusa pequeña pero mortífera- durante "una sesión de esquí acuático posnavideña".

"Evité ser golpeado por un canguro, mordido por un tiburón o picado por una araña o una serpiente, pero luego en los últimos días en la isla de Hamilton caí presa de una minúscula criatura conocida como irukandji", escribió Southall en su blog (www.islandreefjob.com/).

Southall ganó el "Mejor trabajo del mundo", para vivir en la isla de Hamilton en el estado tropical australiano de Queensland, tras una competición mundial lanzada por la oficina de turismo del estado.

Southall dijo que al principio sólo percibió "un pequeño picotazo, como el de una abeja, en el antebrazo", pero poco después sintió calor y empezó a sudar y a sentir dolores de cabeza, presión en el pecho y presión alta.

Las picaduras de estas medusas pueden provocar paros cardíacos y la muerte.

Los médicos de la isla lo trataron y se recuperó rápidamente tras dormir bien durante la noche.

(Reporte de Michael Perry; traducido por Redacción Madrid, editado por Hernán García)

 
<p>Imagen de archivo del brit&aacute;nico Ben Southall, ganador del "Mejor trabajo del mundo", para vivir en la isla de Hamilton en el estado tropical australiano de Queensland, tras una competici&oacute;n mundial lanzada por la oficina de turismo del estado, 6 mayo 2009. Puede haber sido calificado como "el mejor trabajo del mundo", pero casi acab&oacute; en tragedia para un brit&aacute;nico cuando fue picado por una medusa cuyo veneno es mortal mientras practicaba esqu&iacute; acu&aacute;tico alrededor de una isla australiana que cuida y promociona. REUTERS/Tourism Queensland/Eddie Safarik/Handout/Archivo</p>