15 de febrero de 2010 / 0:18 / hace 8 años

Brasil da puntapié inicial a fiebre del Mundial 2010 en Carnaval

<p>El m&uacute;sico brasile&ntilde;o Carlinhos Brown presenta la nueva camiseta alternativa de la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol de su pa&iacute;s en Salvador, en medio de los festejos por el Carnaval. REUTER/Thiago Teixeira</p>

Por Todd Benson

SALVADOR, Brasil (Reuters) - Brasil dio el puntapié oficial a la fiebre mundialista el domingo en medio del frenesí provocado por el Carnaval, develando la nueva camiseta alternativa de la selección de fútbol en una de las mayores fiestas callejeras en el planeta.

A cuatro meses del inicio de la Copa del Mundo de Sudáfrica, Brasil dio comienzo a la cuenta regresiva en la cuna de la cultura afrobrasileña, la pintoresca ciudad de Salvador, en el soleado nordeste del país.

Los honores recayeron en Carlinhos Brown, uno de los decanos de la música afrobrasileña y pilar principal del famoso Carnaval anual de Salvador.

Brown, luciendo su vistoso peinado rasta, fue el primero en vestir la nueva camiseta azul y se presentaba a última hora del domingo ante cientos de miles de personas en las calles de la ciudad.

“Esto es más que sólo una camiseta, es un manto de amor”, dijo Brown, cuyo nombre real es Antonio Carlos Santos de Freitas, mientras se probaba la casaca en su balcón con vista a una playa llena de fanáticos alentando.

“Esperemos que nos de suerte”, gritó a la multitud.

No es coincidencia que Brown, de 47 años, fuera elegido para presentar la nueva camiseta alternativa del equipo nacional, la cual fue diseñada por la firma deportiva estadounidense Nike.

El color de la suerte de Brown es el azul, igual que el de la deidad afrobrasileña, u Orixa, a la que rinde tributo como parte de su religión, Candomble.

Aunque la mayoría de la gente asocia el fútbol brasileño con su característica casaca amarilla con detalles en verde, la camiseta azul ha sido incrustada en el subconsciente nacional como de buena suerte luego de que Brasil ganó su primera Copa del Mundo en 1958.

Aquel año, el equipo brasileño fue obligado a vestir de azul por primera vez en la final contra el equipo anfitrión Suecia, cuya casaca también era amarilla. Hasta el día de hoy, el único país que ganó cinco Copas del Mundo nunca ha perdido un partido mundialista usando su camiseta azul.

Brown, un acérrimo hincha del fútbol, planea usar la camiseta azul nuevamente el miércoles, cuando participe junto a su banda de 200 percusionistas en la marcha de cierre del Carnaval en las calles de Salvador, la tercera ciudad más grande de Brasil.

Editado en español por Javier Leira

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