25 de marzo de 2010 / 23:11 / hace 7 años

Museo ficticio muestra la excentricidad inglesa

3 MIN. DE LECTURA

Por Jane Merriman

LONDRES (Reuters) - Cuando alguien visita por primera vez la casa en Gellatly Road parece ser una vivienda victoriana común y corriente... hasta que la dama con la peluca abre la puerta.

Después de eso el visitante debe prepararse para dejar su incredulidad de lado al entrar a la realidad alternativa del Nunhead and District Municipal Museum and Art Gallery, donde las "catacumbas inferiores" (una ventana al subterráneo bajo las tablas del suelo) son demasiado peligrosas para entrar y todos tienen un nombre extraño.

La dama con la peluca y el traje azul en la puerta, una señorita Ulricke Furtwangler, es la guía hacia un mundo absurdo que cuenta a los visitantes más sobre la excentricidad inglesa que datos reveladores sobre las exhibiciones falsas que son mostradas.

"Las Catacumbas Inferiores, cientos de pies bajo tierra, no están abiertas, son demasiado peligrosas", explica Furtwangler. "Pero se puede visitar las Catacumbas Superiores", agrega.

La mujer ofrece al visitante un duro sombrero y abre la puerta a lo que usualmente sería una sala de estar.

El museo temporal en este suburbio del sureste de Londres se jacta de tener un oscuro laberinto lleno de estatuas y urnas funerarias sobre polvorientos estantes de cartón y una representación de tamaño real del "Caballero de Nunhead" sosteniendo una espada. No presten atención a que está hecho de overoles para pintura, un sofá y una cuna de bebé.

Un sitio destacado de la visita es el cementerio de mascotas de la ficticia cantante victoriana Dama Sionagh Durrant, quien recorrió los escenarios de Europa en la década de 1820.

La exposición informa que Durrant tuvo muchos amantes famosos incluyendo al político Benjamin Disraeli, al poeta Robert Browning y al fundador del museo Gellatly. También le gustaban los amores de una vida inferior a la suya: albañiles locales y trabajadores nocturnos de la tierra (basureros victorianos).

Pero el gran amor de su vida eran sus conejillos de indias. Los restos de sus amadas mascotas (en realidad peluches de niños) se encuentran en jarros en varios estantes.

David White, el "director" del museo y su creador, explica que la idea de la exhibición, que es "en su mayor parte ficticia", nació de su amor por los verdaderos museos.

White estimó que el museo atrajo a alrededor de 500 visitas durante los dos días en que abrió sus puertas al público. Ahora está cerrado hasta su próxima personificación.

Editado en español por Patricia Avila

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below