10 de abril de 2010 / 12:43 / hace 7 años

La Gran Vía, un siglo en la calle más famosa de Madrid

Por Inmaculada Sanz

MADRID (Reuters) - Cuando el rey Alfonso XIII de España dio el piquetazo inaugural para la construcción de la Gran Vía en 1910, no podía imaginar que su nieto imitaría el gesto un siglo más tarde, y que para que eso pasarían por la calle más célebre de Madrid una república, una guerra civil y una dictadura.

Pero, sobre todo, son los madrileños y prácticamente todos los extranjeros quienes más han paseado por la transitada calle, que en sus 1.300 metros de largo atesora algunos de los comercios más ilustres de la capital de España y varios de los edificios más fotografiados por cientos de miles de turistas.

Muchos de estos visitantes llegan siguiendo el rastro de estrellas como Gary Cooper, Orson Welles o Ava Gardner y su enamorado Frank Sinatra, que en la década de 1950 se dieron con entusiasmo a la bebida en el famoso bar Chicote, situado a escasos metros de los cines donde se exhibían sus películas.

Muy cerca de esa zona trabajó como reportero otro estadounidense apasionado de los legendarios cócteles servidos desde 1931: Ernest Hemingway, que vivió los bombardeos de las tropas de Francisco Franco en el edificio de la Telefónica, desde el cual enviaba sus despachos durante la Guerra Civil que devastó la ciudad entre 1936 y 1939.

Es posible que el joven Hemingway se sintiera un poco como en casa en aquel edificio, concluido en 1928 y que con sus 89 metros de altura fue el primer rascacielos de Madrid.

Ese aire de modernidad al estilo de Nueva York o París fue uno de los mayores objetivos del consistorio madrileño, cuando en 1910 y tras varios proyectos fallidos aprobó el plan urbano para unir las zonas en desarrollo de la ciudad, lo cual supuso eliminar de un plumazo 48 calles y 350 fincas.

"Madrid no sería lo que es sin esta calle (...) Hoy sería imposible (...) romper completamente el centro histórico para hacer una vía nueva, por muchos beneficios que alegase", reconoció el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz Gallardón, en un videorreportaje grabado por el diario El Mundo con motivo del centenario de la Gran Vía.

Otra constante de la Gran Vía en sus 100 años de historia fue la conversión de sus aceras en sede de los principales comercios de la capital, donde antes no existían locales con grandes escaparates como los que caracterizan a París, Londres o Berlín.

Algunos de esos primeros inquilinos aún siguen en la actualidad, como la joyería Grassy o la tienda de artículos de lujo Loewe, en pacífica convivencia con franquicias multinacionales como la española Zara, la sueca H&M o la estadounidense McDonald's.

EL BROADWAY DE MADRID

Muchos recién llegados ocuparon el lugar dejado por otros negocios en declive, en especial los cines, que solían ser la imagen más característica de la calle y hoy están en franca retirada, frente al avance de comercios textiles y teatros patrocinados por grandes compañías que hicieron que la Gran Vía fuera rebautizada como el "Broadway madrileño".

"Antes nunca veníamos por Madrid, pero desde que empezó esta moda de los musicales nos dejamos caer por aquí para ver alguno cada tres o cuatro meses", dijo a Reuters Hilario Benítez, un toledano que hizo uno de los recorridos turísticos de la municipalidad con motivo del aniversario de la calle.

Pese a que los cines van en retirada, la imagen de la Gran Vía quedó unida para siempre al séptimo arte gracias a escenas como la de un hombre colgando del neón publicitario más famoso de calle, situado en el edificio Capitol y elegido por Alex de la Iglesia para uno de los pasajes más conocidos de "El día de la bestia" de 1995.

También fue la calle escogida por Alejandro Amenábar para situar algunos de los fotogramas más recordados de "Abre los ojos" de 1997, para lo cual hizo algo que parecía imposible: vaciar una vía que recorren a diario unos 50.000 vehículos.

Y por si le faltara algún arte, incluso el de la lidia ha albergado esta calle.

Fue el 23 de enero de 1928, cuando el diestro Diego Mazquiarán, "Fortuna", tuvo que estoquear a un toro que había corneado a varios transeúntes tras escapar de un vehículo que lo llevaba al matadero.

EL DEVENIR DE LOS TIEMPOS

No obstante, la mayor proeza de la Gran Vía es sin duda su propia construcción, que empezó el 4 de abril de 1910, bajo el reinado de Alfonso XIII, prosiguió en 1931 tras el advenimiento de la república y terminó en 1954, en plena dictadura franquista.

A través de todas esas épocas, la calle más transitada de Madrid fue reflejó el devenir de los tiempos, incluso en su propio nombre, pues durante la Guerra Civil pasó a llamarse avenida de la Unión Soviética y en la época de Franco avenida de José Antonio, en recuerdo del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera.

Actualmente, y tras recuperar su nombre de Gran Vía en 1981 - seis años después de la muerte de Franco -, la arteria sigue siendo un termómetro fiable de la temperatura artística, social y económica de España, tal como se concibió hace un siglo.

"Es una calle que marca claramente nuestra personalidad. Aquí ha pasado todo en Madrid, y me atrevería a decir que si algo no ha pasado por la Gran Vía es porque todavía no ha terminado de asentarse en la ciudad", dijo Gallardón.

Reporte de Inmaculada Sanz; editado por Marion Giraldo

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