¿Estresado por ser un buen padre? Relájese, dice un experto

miércoles 19 de mayo de 2010 11:40 GYT
 

Por Miral Fahmy

SINGAPUR (Reuters) - Aquí va un consejo de un especialista para todos aquellos padres estresados y agobiados que intentan educar a sus hijos según otros expertos: va a meter la pata, así que déjelo, relájese y disfrute del proceso.

Estas sabias palabras del psicólogo Nigel Latta construyen la base de su nuevo libro, "Politically Incorrect Parenting", que comienza diciendo que hay demasiados libros sobre cómo ser padre, y muchos más consejos que los padres deberían ignorar.

Latta, autor de "bestsellers" en su Australia natal y un presentador de televisión que se ha especializado en trabajar con niños con problemas de comportamiento, es también padre de dos niños de 7 y 10 años de edad.

El psicólogo explicó que muchos padres están demasiado preocupados, innecesariamente, sobre la posibilidad de causar daños a sus hijos y que precisamente el primer paso para convertirse en mejor padre es mantenerse alejado de ese miedo.

"Necesitamos muchos menos consejos. Tenemos demasiados. Así que, ¿qué hago yo? Escribo un libro de consejos para que la gente escuche", dijo a Reuters en una reciente entrevista.

"Los padres modernos sólo quieren hacer lo mejor, pero entramos en Google y acabamos leyendo 26 millones de entradas que dicen que si no educas a tus hijos de tal manera terminarán siendo feos, estúpidos y sin un trabajo decente. ¡Si la gente pudiera simplemente calmarse!", añadió.

Latta cree que en algún momento entre las décadas de 1980 y 1990 comenzó la ideología de "ser padres modernos", trayendo consigo una carga de culpabilidad y ansiedad a los padres que están siendo "agredidos por tanta información nueva sobre las cosas que estamos haciendo mal y sobre todo lo que podría terminar de mala manera".

Pero gran parte de esa paranoia es infundada, dijo el psicólogo, y está dirigida en parte por empresas que venden productos para niños que los padres nunca necesitaron, como ropa de cama especial o cochecitos a la moda.   Continuación...