Buena Vista Social Club vuelve a Estados Unidos

lunes 21 de junio de 2010 17:33 GYT
 

Por Esteban Israel

LA HABANA (Reuters) - La orquesta cubana Buena Vista Social Club desembarcará esta semana con su son en Estados Unidos para saldar una deuda de siete largos años con el público que los transformó en un fenómeno mundial.

La banda de viejas leyendas de la música tradicional cubana rescatadas en 1996 del olvido por el productor estadounidense Ry Cooder tocará en Nueva York, Chicago y Los Angeles, escenarios prohibidos durante los tensos años del Gobierno de George W. Bush.

"Para nosotros es muy bonito, porque dejamos un público al que le interesa la música cubana, un publico fiel al son, al danzón, al bolero", dijo a Reuters el trombonista y director de la orquesta, Jesús "Aguaje" Ramos.

"Es como saldar una deuda. Cuando uno tiene un público así hace la música con tremendo placer", añadió.

Emotivas imágenes de Buena Vista por Estados Unidos en 1998, incluyendo un concierto en el abarrotado Carnegie Hall de Nueva York, fueron recogidas por el director alemán Wim Wenders en su documental Buena Vista Social Club.

La película ganó un Oscar y ya en el ocaso de sus vidas los músicos de Buena Vista fueron catapultados a la fama, vendiendo millones de discos.

Buena Vista regresa a Estados Unidos sin varias de sus estrellas barridas por el tiempo como los cantantes Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Pío Leiva, el pianista Rubén González y el bajista Orlando "Cachaito" López, el último en desaparecer el año pasado.

Otros sobrevivientes de la banda ganadora de un Grammy en 1998 como la diva Omara Portuondo y el timbalero Amadito Valdés no participarán en la gira.   Continuación...

 
<p>Foto de archivo de los integrantes del grupo musical cubano Buena Vista Social club durante una conferencia de prensa en Ciudad de M&eacute;xico, mayo 20 2002. La orquesta cubana Buena Vista Social Club desembarcar&aacute; esta semana con su son en Estados Unidos para saldar una deuda de siete largos a&ntilde;os con el p&uacute;blico que los transform&oacute; en un fen&oacute;meno mundial. REUTERS/Henry Romero/Files</p>