5 de agosto de 2010 / 20:57 / hace 7 años

Una exposición muestra momentos decisivos para Cartier-Bresson

<p>Foto de archivo del fot&oacute;grafo franc&eacute;s Henri Cartier-Bresson. Cartier-Bresson hizo famosa la frase de que una buena fotograf&iacute;a captura el "momento decisivo", pero este comentario a menudo se malinterpreta. REUTERS/Charles Platiau</p>

Por Emily Stephenson

CHICAGO (Reuters) - Henri Cartier-Bresson hizo famosa la frase de que una buena fotografía captura el “momento decisivo”, pero este comentario a menudo se malinterpreta.

Cartier-Bresson, que viajó por todo el mundo retratando muchos de los principales acontecimientos del siglo XX, estaba menos interesado en capturar un suceso que en usar las fotografías para comunicar su significado, dijeron los comisarios de una nueva retrospectiva de su trabajo.

Cuando Cartier-Bresson retrató a los refugiados que arribaban a Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, centró su cámara no en las llegadas, sino en una madre y su hijo que se abrazaron al reunirse.

Sus fotos del funeral de Gandhi en 1948 muestran el dolor de una nación al perder al líder mientras los dolientes se reunían frente a su pira funeraria y se agarraban al tren que transportaba sus cenizas.

“El ‘momento decisivo’ es un poco engañoso”, dijo Matthew Witkovsky, comisario de “Henri Cartier-Bresson: The Modern Century”, una exposición de las fotografías de Cartier-Bresson en el Instituto de Arte de Chicago.

“No se encontrará una sola fotografía allí que sea, por ejemplo, de alguien a punto de que le vuelen los sesos. El no saca una sola imagen como esa”, agregó Witkovsky.

“The Modern Century”, que incluye casi 300 fotografías, estará en el Instituto de Arte de Chicago hasta el 3 de octubre. Se trata de la primera retrospectiva del trabajo del fotógrafo desde su muerte en 2004.

Cartier-Bresson, que nació en Francia en 1908 y se formó como pintor, comenzó a viajar a los 22 años con su fiel cámara Leica. Sus primeras instantáneas tienen un sentimiento claramente surrealista conforme a su asociación con André Breton y los surrealistas parisinos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Cartier-Bresson comenzó a contar historias con sus imágenes, y creó un distribuidor para un nuevo tipo de fotoperiodismo con la agencia de imágenes, Magnum Photos. Magnum vinculaba a los fotógrafos con revistas como Life y ParisMatch y los ayudó a mantener el control sobre su trabajo.

Cartier-Bresson documentó la revolución comunista de China y sacó retratos de artistas como Henri Matisse, George Balanchine y Truman Capote.

Cartier-Bresson estaba decidido a captar el significado de los hechos, según Witkovsky, y raramente disparaba a un sujeto cuando podría yuxtaponer a dos o tres dentro del encuadre.

Una foto de un músico callejero en Los Remedios, México, también muestra a unos niños inquietos frente a un gran anuncio de la cerveza Corona en un edificio, lo que comparaba las tradiciones antiguas con un mundo más moderno.

“Realmente podía ver muchas cosas sucediendo dentro del encuadre”, dijo Witkovsky.

Cartier-Bresson usaba esas yuxtaposiciones para alterar la forma en que los espectadores veían las historias que estaban detrás de las fotos.

“Encontraba lo maravilloso en lo cotidiano, y hacía que lo cotidiano fuera perturbador”, añadió.

Traducido por la Redacción de Madrid

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