Víctima de cautiverio austríaca presenta memorias del encierro

martes 7 de septiembre de 2010 13:13 GYT
 

Por Sylvia Westall

VIENA (Reuters) - La niña austríaca Natascha Kampusch sobrevivió el comienzo de sus ocho años de cautiverio en una celda subterránea pidiéndole a su secuestrador que le leyera cuentos, para crear una "ilusión de normalidad", de acuerdo a su nuevo libro.

La historia de Kampusch, publicada el martes en Viena con el nombre de "3.096 Days", narra cómo su captor Wolfgang Priklopil la hizo pasar hambre, la golpeó tanto que a veces no podía acostarse y la forzó a limpiar la casa semidesnuda, llamándola su "esclava".

Pero sobrevivió a ese calvario usando sus "instintos infantiles", juzgando cuándo ceder ante un hombre "mentalmente enfermo" y cuándo enfrentarse a él, que se suicidó horas después de que lograra escapar en el 2006.

Capturada en Viena cuando iba a la escuela a los 10 años, Kampusch dijo que se obligó a sí misma a retroceder mentalmente a los cuatro o cinco años para poder soportar las primeras noches en esa celda sin ventanas debajo de la casa donde la encerró Priklopil, cerca de la capital austríaca.

"Fue un intento desesperado de crear un pequeño refugio en una situación sin remedio", escribió Kampusch, ahora con 22 años, en la versión alemana de sus memorias.

"Cuando el secuestrador volvía a la celda yo le pedía que se quedara conmigo, me arropara en la cama y me contara un cuento. Hasta le pedía un beso de buenas noches, como solía darme mi mamá (...) todo para preservar una ilusión de normalidad", agregó.

Kampusch escribió diarios durante sus últimos años de encierro, que la ayudaron a formar la base de su libro, creado con la ayuda de dos escritores.

El jueves se publicará una traducción en inglés.   Continuación...

 
<p>Imagen de archivo de Natascha Kampusch saliendo de una corte en Gratz, Austria. May 15 2008 La ni&ntilde;a austr&iacute;aca Natascha Kampusch sobrevivi&oacute; el comienzo de sus ocho a&ntilde;os de cautiverio en una celda subterr&aacute;nea pidi&eacute;ndole a su secuestrador que le leyera cuentos, para crear una "ilusi&oacute;n de normalidad", de acuerdo a su nuevo libro. REUTERS/Heinz-Peter Bader/ARCHIVO</p>