21 de septiembre de 2010 / 15:21 / en 7 años

Un documental recorre el intenso "exilio" español de Ava Gardner

<p>El director del documental "La noche que no acaba", Isaki Lacuesta, durante el Festival de Cine de San Sebasti&aacute;n, Espa&ntilde;a, sep 21 2010. Noches de flamenco, tardes de toros, juergas, amantes, borracheras y pel&iacute;culas. La leyenda del cine Ava Gardner dej&oacute; todo eso a su paso por la Espa&ntilde;a franquista de las d&eacute;cadas de 1950 y 1960, donde vivi&oacute; largas temporadas huyendo de la vida encorsetada que le exig&iacute;an en Hollywood. REUTERS/Vincent West</p>

Por Blanca Rodríguez

MADRID (Reuters) - Noches de flamenco, tardes de toros, juergas, amantes, borracheras y películas. La leyenda del cine Ava Gardner dejó todo eso a su paso por la España franquista de las décadas de 1950 y 1960, donde vivió largas temporadas huyendo de la vida encorsetada que le exigían en Hollywood.

El documental “La noche que no acaba”, que se proyecta el martes en el Festival de San Sebastián fuera de competencia, sigue los pasos de la mítica actriz por una España aislada y atrasada donde tomarse un jugo de naranja para desayunar era toda una extravagancia.

“Vivir en España le permitía escapar del sistema de Hollywood y de la vida en Estados Unidos, que despreciaba bastante, sobre todo porque tenía mucha presión de la prensa”, dijo a Reuters en una entrevista el director de la película, Isaki Lacuesta.

“Lo que encuentra aquí que le fascina es no tener que llevar una doble vida. Aquí no distingue entre vida pública y vida privada, y prácticamente todo es muy extrovertido y muy espontáneo”, contó.

“Tenemos que pensar que en Hollywood, en aquella época, los actores estaban obligados a comportarse incluso en privado según los códigos que le marcaba la productora. Aquí de repente se pone la vida por sombrero”, añadió.

El documental se basa en el libro “Beberse la vida”, de Marcos Ordóñez, y está concebido como un “collage” que rastrea en la biografía de Ava a través de sus filmes de ficción y del relato de algunos de los testigos de su intensa vida social española.

La película, producida por el canal de televisión TCM, sigue a Ava desde que llegó a un pequeño pueblo gerundense, Tossa de Mar, en 1950 para rodar “Pandora and the Flying Dutchman”, hasta que la actriz rueda también en España el último filme de su filmografía, “Harem”.

DESDE SINATRA A DOMINGUIN

“Sobre todo me interesaba mucho el poder trabajar con todo este montaje, el poder hacer un retrato de alguien de quien teníamos muchísimas imágenes y a quien veíamos cambiar, envejecer y cambiar la forma de trabajar frente a la cámara constantemente”, explicó Lacuesta.

“El proceso ha sido laborioso (...) Hay millones de imágenes y precisamente el misterio viene del marasmo, de esta multiplicidad de imágenes entre las que tienes que empezar a cribar”, agregó.

Lacuesta ganó el año pasado con “Los condenados”, su debut en el cine de ficción, el Premio Fipresci la crítica internacional en el Festival de San Sebastián.

El filme habla de su vida personal como su tempestuosa relación con Frank Sinatra, su idilio con el torero Luis Miguel Dominguín o su afición a la bebida, pero también aborda temas como el impacto de la llegada de Ava en la España de la posguerra o de los equipos estadounidenses que venían a rodar al país.

“La camarera del hotel de Ava (en Tossa), que nos contaba que nunca había visto tomar zumo (jugo) de naranja para el desayuno, es un buen ejemplo de cómo las costumbres de aquí de repente empiezan a confrontarse con otras. El consumo de naranja es algo muy anecdótico, pero luego uno piensa en la vida sexual, en la forma de comportarse”, explicó Lacuesta.

“Hay toda una generación que no conoce todas estas historias (...) Ahora estamos acostumbrados a que Hollywood venga aquí, pero el hecho de que la gente siga recordando 60 años después ese rodaje concreto (el de ”Pandora“) demuestra que les cambió la vida y la forma de entender algunas cosas”, agregó.

El documental habla también de las películas que rodó la actriz durante ese período de tiempo, como “The Night of the Iguana”, “The Barefoot Contessa” o “55 Days at Peking” junto a un Charlton Heston, a quien no soportaba.

La actriz terminó instalándose en Londres a finales de la década de 1970 por problemas fiscales con las autoridades franquistas y murió en la capital británica en 1990 a los 67 años.

Reporte de Blanca Rodríguez; Editado por Itziar Reinlein en la Redacción de Madrid

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