23 de septiembre de 2010 / 0:31 / en 7 años

Gobierno de Obama responde a libro de Woodward sobre Afganistán

Por Matt Spetalnick

WASHINGTON (Reuters) - La Casa Blanca buscó limitar el miércoles cualquier consecuencia de un libro que relata las agrias discusiones entre los asesores del presidente estadounidense que ayudaron a elaborar su estrategia de la guerra afgana que algunos dudaban fuera a tener éxito.

El libro “Obama’s Wars” del veterano periodista Bob Woodward, del Washington Post, muestra al equipo de seguridad nacional del presidente Barack Obama profundamente dividido sobre la política a seguir en Afganistán durante gran parte de los últimos 20 meses, a medida que iba languideciendo el apoyo de los estadounidenses a la guerra.

Aunque no llegará a las librerías hasta mayo, los extractos publicados en los principales diarios han ayudado a generar una considerable agitación en Washington y en la blogósfera y podrían alimentar el escepticismo entre los congresistas que tienen que aprobar la financiación bélica.

La Casa Blanca no negó los relatos pero restó importancia a las disensiones internas contadas por Woodward e insistió en que cuando se lea el libro completo se verá a un Obama decisivo y analítico en la revisión del año pasado.

“El presidente pasó por un proceso. Fue exhaustivo y deliberado”, dijo el portavoz de Obama Robert Gibbs.

“También hubo una enérgica discusión sobre cuán importante era en nuestro interés nacional no implicarnos en algo en Afganistán que era ilimitado o con un final abierto”, añadió.

El libro se conoce cinco semanas antes de las decisivas elecciones del Congreso, pero es poco probable que vaya a tener mucha repercusión, ya que se ha hablado muy poco de Afganistán durante la campaña, y la mayoría de los votantes parecen centrados en la crisis económica.

A pesar de ello, Woodward -que a lo largo de su carrera ha puesto a varios presidentes en la línea de fuego- retrata lo que no siempre es un bonito retrato de cómo funciona el consejo de guerra de Obama, con mordaces comentarios personales de unos asesores a otros.

En algunos extractos del libro el presidente aparece enfrentado a los principales mandos militares, sobre todo con el almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, y el general David H. Petraeus, durante una revisión política llevada a cabo en el 2009 cuando pretendían llevar a Afganistán más tropas de las que él quería.

Obama, del que se dice que presionó a los asesores militares para que le dieran un plan de salida que nunca le entregaron, decidió finalmente un aumento de 30.000 soldados, pero incluyó un compromiso para empezar a retirar las tropas en julio del 2011.

“No puedo perder a todo el Partido Demócrata”, se le cita. Durante la campaña para su elección, prometió llevar la atención militar de Irak a Afganistán, pero también es consciente de los riesgos políticos de verse empantanado allí.

DUDAS SOBRE LA ESTRATEGIA

Richard Holbrooke, su enviado especial para Afganistán y Pakistán, es citado diciendo de la estrategia presidencial: “No puede funcionar”.

El teniente general Douglas Lute, asesor de la Casa Blanca para Afganistán, es descrito como convencido de que la revisión presidencial no “tiene sentido” con la decisión que adoptó.

Al preguntársele sobre esas dudas, un importante funcionario del Gobierno dijo: “Todos los del equipo del presidente aceptaron la estrategia afgana y está centrado en aplicarla”.

El coronel de los marines David Lapan, un portavoz del Pentágono, dijo: ”El departamento está totalmente centrado en la misión que hay entre manos en Afganistán y aplicar la estrategia del presidente allí.

La Casa Blanca dio a Woodward, un periodista de investigación que se hizo famoso al revelar el escándalo Watergate que llevó a la dimisión del presidente Richard Nixon en 1974, un amplio acceso a responsables y documentos a pesar del riesgo de que hubiera una valoración negativa en su libro.

El libro califica a Obama de un “presidente magistral” que asignaba “tareas” a sus asesores pero se inquietaba ante lo que consideraba intentos de los militares de imponerse.

Según el diario New York Times, en el libro se afirma que los servicios de inteligencia de Estados Unidos dicen que el presidente afgano, Hamid Karzai, es maniacodepresivo y está medicado, algo que podría socavar los esfuerzos para mejorar las relaciones entre ambos Gobiernos.

Kabul no ha reaccionado a los reportes.

En los extractos publicados por The Times y The Washington Post se puede leer:

* El vicepresidente Joe Biden llama a Holbrooke “el bastardo más egoísta que he conocido”.

* Varios responsables gubernamentales mostraron su desprecio por el asesor de seguridad nacional de Obama, James Jones, que a su vez llamó a algunos de los asesores presidenciales “cucarachas.”

* Petraeus, ahora al mano en Afganistán, dijo a un importante funcionario que no le gustaba hablar con David Axelrod, máximo asesor del presidente, porque es “todo un animal político”.

* El secretario de Defensa, Robert Gates, estaba preocupado porque a Jones le sucediera su segundo, Thomas Donilon, del que dijo que sería un “desastre”.

The Times dijo que el libro también revela que la CIA tiene un “ejército secreto” de 3.000 hombres en Afganistán, compuesto sobre todo por afganos, para capturar y matar a talibanes y obtener apoyos en las zonas tribales.

Reporte adicional de Steve Holland, Joanne Allen y Jim Wolf; Traducido por la Redacción de Madrid

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