Actor español Francisco Reyes conquista teatro neoyorquino

martes 5 de octubre de 2010 12:53 GYT
 

Por Daniel Trotta

NUEVA YORK (Reuters) - En la versión neoyorquina de la obra de Juan Mayorga "Camino del Cielo (Himmelweg)", el personaje central, un comandante de un campo de concentración nazi, toma el escenario: con 1,97 metros de altura, cara angulosa que es creíble como aria y la esvástica en su brazo.

Se trata del español Francisco Reyes, que se alterna para parecer aterrador y gracioso en la obra que será representada en el Repertorio Español durante el resto de octubre.

La actuación de Reyes ha sido aclamada por la crítica. El periódico The New York Times lo describió como alguien que "rebosa una afabilidad zalamera y una agresividad latente".

También conquistó al dramaturgo español que escribió el papel y ha visto la obra en sus anteriores representaciones en Londres, Madrid y otras ciudades europeas y sudamericanas.

"Yo he tenido que viajar a Nueva York para conocer a uno de los mejores actores españoles de su generación", dijo Mayorga en una entrevista telefónica.

"A veces se produce el milagro de que tú escribes un personaje sin saber que estás escribiendo para un actor. Y esto me ha sucedido. Cuando vi a Fran Reyes -no lo conocí hasta que fui a Nueva York- sentí que éste es el comandante y había escrito este personaje para este actor", señaló.

Reyes dijo que escarbó entre una "galería de freaks" para dar vida al personaje, cuyo trabajo es montar un engaño para que observadores internacionales crean que los judíos del campo viven una vida normal y satisfactoria.

Crea un nazi compasivo, un intelectual fascinante que en el fondo es realmente un dramaturgo. Provoca reiteradamente carcajadas en la audiencia, que se va con la incómoda sensación de haberse reído sobre el Holocausto.

La obra está basada en hechos reales en el campo nazi de Theresienstadt, conocido también como Terazin, donde los alemanes armaron una farsa para observadores internacionales, creando tiendas y cafés falsos y haciendo que los prisioneros actuaran como si vivieran felices.

(Reporte de Daniel Trotta)