7 de octubre de 2010 / 21:28 / en 7 años

"Boom latinoamericano" se consagra de la mano de Vargas LLosa

<p>El actual premio Nobel de Literatura, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, durante una conferencia de prensa en Nueva York, oct 7 2010. Pasaron penurias, se ganaron la vida como pudieron, vivieron en pensiones de mala muerte y algunos manuscritos casi no llegaron a las editoriales, pero sus obras empujaron a la literatura latinoamericana al plano universal.Jessica Rinaldi</p>

Por Pablo Garibian

MEXICO DF (Reuters) - Pasaron penurias, se ganaron la vida como pudieron, vivieron en pensiones de mala muerte y algunos manuscritos casi no llegaron a las editoriales, pero sus obras empujaron a la literatura latinoamericana al plano universal.

Los escritores del llamado "boom latinoamericano" de las décadas de 1960 y 1970 estaban el jueves de gala: uno de sus conspicuos representantes, el peruano Mario Vargas Llosa, obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Y no es el primero. El intelectual de 74 años se suma al hijo pródigo de ese movimiento, el colombiano Gabriel García Márquez, que a cuestas del "realismo mágico" recibió el mayor reconocimiento del mundo de las letras en 1982.

"Creo que ya esto lo consagra (al movimiento) porque pudiera decirse que García Márquez fue uno... ¿pero dos?", dijo Roberto González Echevarría, escritor y profesor de Literatura Hispana en la prestigiosa universidad estadounidense de Yale.

"Esto demuestra la calidad de todo el grupo del 'boom'", agregó el especialista, calificándolo como uno de los grandes movimientos de novela del siglo XX, comparable al 'modernism' norteamericano e incluso superior al 'nouveau roman' francés.

Sacando de la galera coloridos personajes, voces de distintos estratos sociales, un lenguaje realista y procaz, y rupturas temporales en sus relatos, esta oleada que adoptó técnicas de la nueva novela de Estados Unidos y Europa echó mano de diversos enfoques para pintar a Latinoamérica.

"Son estilos muy distintos" los del movimiento, dijo el poeta colombiano Alvaro Mutis, premio Cervantes de Literatura -el galardón más prestigioso de la lengua española- luego de elogiar a Vargas Llosa como un novelista "genial".

Autores de todos los colores y sabores contribuyeron al auge, a veces con una clara impronta ideológica en medio del hervidero político que era América Latina mientras la Revolución Cubana estallaba y cruentas dictaduras militares de derecha florecían por la región.

El argentino Julio Cortázar, José Donoso de Chile, el cubano Guillermo Cabrera Infante, e incluso Carlos Fuentes de México forman parte de la lista del movimiento literario, que produjo desde novelas que se apegan a lo concreto hasta otras que crean un puente entre lo real y lo irreal.

Son herederos de una talentosa estirpe formada por el argentino Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier de Cuba, el mexicano Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti de Uruguay, o el paraguayo Augusto Roa Bastos, casi todos ellos premio Cervantes.

Con sus agudos ensayos, el poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura en 1990, también fue una influencia para el movimiento.

"Fue una edad dorada", dijo González Echevarría.

NO FUE UN CAMINO DE ROSAS

Pero para muchos escritores del movimiento, el camino hasta el reconocimiento estuvo lleno de piedras.

Mucho tuvo que pasar el prolífico Vargas Llosa hasta recibir en Nueva York una llamada desde Estocolmo anunciando el Premio Nobel y los 1,5 millones de dólares que lo acompañan.

"Hay un sentido de la justicia por fin cumplida. Luego de García Márquez, es el segundo autor del núcleo duro del así denominado 'boom' latinoamericano que gana ese premio", dijo Branko Andjic, periodista especializado en letras hispanoamericanas y traductor al serbio del autor peruano.

Sus primeras lides en el oficio de escribir las hizo en diarios de su país natal y luego cruzó a Europa para estudiar con una beca en España. Cuando se acabó el dinero, sobrevivió en Francia trabajando como locutor, periodista y profesor.

Las cosas no fueron muy distintas de esta lado del Atlántico, donde García Márquez -que también vivió un tiempo en Europa- tuvo que empeñar sus pertenencias para poder enviar por correo en dos tramos su obra maestra "Cien años de soledad".

Durante un tiempo García Márquez y Vargas Llosa estuvieron distanciados, dando a luz a la rivalidad más famosas del mundo literario latinoamericano.

En 1976 el peruano le dejó un ojo morado a su colega colombiano por causas que solamente ellos dos saben, pero un fotógrafo que tomó la imagen del incidente sugirió que el pleito estaba relacionado con la esposa de Vargas Llosa.

A pesar de todo, en la edición aniversario de "Cien años de soledad" publicada en el 2008, Vargas Llosa le dedica un elogioso prólogo a la obra cumbre de García Márquez.

Durante la rueda de prensa por el Premio Nobel, Vargas Llosa agradeció los cariñosos saludos de García Márquez, pero no quiso hablar sobre el escritor colombiano y recordó que el premio es un espaldarazo a toda la literatura de la región.

Y, en eso, el mundo literario coincidió.

"Sentimos que es un premio primero a la obra de él, en verdad excepcional como obra narrativa, pero también es un premio para la comunidad de escritores de nuestra América", dijo el escritor cubano Roberto Fernández Retamar, director de la revista de la Casa de Las Américas.

Reporte adicional de Anahí Rama en Ciudad de México, Guido Nejamkis en Buenos Aires y Nelson Acosta en La Habana. Editado por Silene Ramírez

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