16 de octubre de 2010 / 12:07 / hace 7 años

Cosméticos "halal" entran a nicho belleza Oriente Medio

8 MIN. DE LECTURA

Por Martina Fuchs

DUBAI (Reuters) - Es jueves por la noche en un lujoso spa de estilo faraónico en Dubai. Mujeres con un colorido maquillaje de ojos y túnicas negras esperan junto a la estatua de bronce de una Cleopatra sonriente por su tratamiento de belleza de fin de semana.

Los productos minerales para el cuidado de la piel usados en el spa carecen de cerdo y derivados de alcohol. La proveedora Charlotte Proudman espera poder registrarlos como respetuosos de la sharia, capitalizando una creciente tendencia de "cosméticos halal" en Oriente Medio y entre los cerca 1.600 millones de musulmanes del mundo.

"Quiero poner esto en envases para que nuestros clientes estén seguros de que nuestros productos son 'halal' y sientan que son coherentes con sus creencias religiosas", dijo Proudman en el spa, que usa la gama lanzada por ella en el 2008.

La palabra "halal", que en árabe significa permitido, es a menudo usada para describir la carne preparada según la ley islámica.

Los productos de belleza "halal", que representan 500 millones de los 2 billones de dólares del mercado global, están hechos con extractos de plantas y minerales en lugar de alcohol e ingredientes de cerdo prohibidos por el Islam.

El atractivo de los cosméticos "halal" refleja una tendencia mundial de productos de belleza que no son probados en animales ni usan sus derivados, como la demanda de gamas basadas en ingredientes naturales para el pelo y la piel.

Esta tendencia podría ser muy atractiva para los musulmanes que viven en Europa, donde todo lo que sea ecológico ya está dando que hablar.

"Parte de la autorización de los cosméticos es que sean seguros. De modo que las sustancias que contienen metales pesados o sustancias cancerígenas o de algún modo nocivas no serían permitidas", dijo el erudito islámico Taha Abdul-Basser, radicado en Nueva York.

"Las sustancias que sean probadas sobre animales de modo tal que les causen dolor innecesario o que contaminen el medio ambiente serían evitadas por consumidores religiosos, educados y concientes", agregó Abdul-Basser.

Crecimiento Futuro

El Amys Group de Marruecos es otro proyecto emergente que huele la oportunidad en las exóticas fragancias de belleza "halal".

Su línea es fabricada en las montañas Atlas cerca de Marrakech e incluye lociones exfoliantes, aceites para hamam y sauna, así como también jabón de eucalipto con Argan y aceite dulce de almendra, productos que combinan el atractivo exótico de los baños de vapor del norte de Africa con el religioso del respeto por la sharia.

"El negocio halal está al nivel en el que estaban los bancos islámicos hace 20 años. Este experimenta un crecimiento de dos cifras y esta tendencia no disminuirá como mínimo en los próximos 10 años", dijo Walid Mougou, gerente general de Amys Group.

Amys Group planea expandirse en la rica región del Golfo Pérsico, Malasia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y Japón en los próximos tres años, y está apuntando a contabilizar un crecimiento anual de sus ganancias de 20 por ciento en los próximos 5 años.

Esos son objetivos ambiciosos. El valor total de las ventas relacionadas con cosméticos en Oriente Medio alcanzaron los 2.100 millones de dólares en 2009, según dijeron analistas.

Beauty World Middle East, una exposición del rubro de la belleza, encontró en un estudio que los cosméticos, perfumes y productos de belleza personal representan una porción creciente de los 150 millones de dólares del mercado anual de productos conformes con la sharia en los Emiratos Arabes Unidos.

"El Islam mismo es un estilo de vida y por ende el mercado para el estilo de vida conforme a la sharia representa un enorme potencial para los próximos años", dijo Paul Temporal, director de Branding y Marketing Islámico de la Escuela de Comercio Said de la Universidad de Oxford.

"Aparecerán muchas más marcas nuevas y existentes que se dedicarán a productos de cosmética y belleza femenina", afirmó Temporal.

VACIO LEGAL, DEBATE RELIGIOSO Uno de los muchos problemas que podrían restringir el crecimiento de los cosméticos "halal" es la falta de un organismo internacional de certificación que regule la incipiente industria.

Los productos "halal" son usualmente aprobados por agencias locales, regionales o nacionales de certificación que verifican que estos cumplan con las leyes islámicas, pero poco impide a algunos productores catalogar sus líneas sin un sello oficial que lo certifique.

Hay 138 organismos distintos de certificación en todo el mundo, según la Alianza Internacional de Integridad "Halal", un grupo con sede en el polo de finanzas islámicas de Kuala Lumpur, que además es un imán para firmas que buscan el sello de aprobación.

En Malasia, el organismo de certificación "halal" es un departamento gubernamental, en lugar de ser una entidad privada como en gran parte del mundo, lo que evita que una junta "halal" apruebe un producto y que otra lo rechace.

Incluso en Europa, la Agencia Europea de Desarrollo Halal está tratando de aunar los estándares para el certificado.

"Es muy difícil plantear estándares globales ya que no hay una única autoridad, no tiene remedio. El mismo mundo musulmán está fragmentado", dijo Darhim Hashim, director ejecutivo de IHI Alliance.

"Es poco probable que se diriman esas diferencias. Si tenemos suerte, algún día podremos vivir con sólo tres o cuatro estándares", agregó.

Y eso lleva al próximo gran problema para la industria: las distintas interpretaciones de los textos religiosos conducen a opiniones radicalmente diferentes en cuanto a si es aceptable o no que un musulmán, sea hombre o mujer, se embellezca.

Muchas mujeres musulmanas llevan el velo cuando están en público. Algunos eruditos conservadores rechazan cualquier tipo de adorno físico. Si bien la mayoría de los expertos legales islámicos son más indulgentes, éstos difieren en el grado.

"De hecho está recomendado (...) en el Islam que tanto hombres como mujeres mejoren de algún modo su apariencia para lucir bien ante sus cónyuges", dijo Muddassir Siddiqui, un especialista en sharia y socio de la firma de abogados Denton Wilde Sapte.

"Lo único que podría ser potencialmente inadmisible es que el maquillaje fuese usado para engañar. Y según el Islam, las mujeres no deben embellecerse para ser admiradas por extraños, sino por sus propios maridos", agregó.

Editado en español por Marion Giraldo

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