15 de diciembre de 2010 / 14:57 / hace 7 años

Hallan la cabeza embalsamada del rey Enrique IV de Francia

Por Stefano Ambrogi

LONDRES (Reuters) - Un equipo de científicos asegura haber identificado una cabeza embalsamada, perdida supuestamente en el caos de la revolución francesa, que correspondería a la del rey Enrique IV de Francia, quien fue asesinado en 1610.

La cabeza se perdió aparentemente después de que los revolucionarios profanaran las tumbas de los reyes de Francia en la basílica real de Saint-Denis, cerca de París, en 1793.

Desde entonces, se han encontrado e identificado pocos restos.

Pero un equipo de expertos que ha empleado técnicas científicas avanzadas dice que ha identificado la cabeza, que ha pasado durante siglos de mano en mano entre coleccionistas privados, como la del monarca.

El equipo multidisciplinario, encabezado por el patólogo forense Philippe Charlier, anunció el hallazgo en el British Medical Journal.

Charlier dijo que se encontraron rasgos que coincidían con los del rostro del monarca, incluida una “lesión oscura del tamaño de un champiñón” cerca de la fosa nasal derecha, una cicatriz facial de una herida con arma punzante y el lóbulo derecho agujereado.

El rey era conocido por llevar un pendiente, al igual que otros de la corte de Valois.

El pelo de la cabeza y los restos de un bigote y barba, de tonos rojizos y canosos, encajan con los que tenía el rey en el momento de su muerte. Muchos rasgos coinciden con los retratos del soberano, dijo el equipo.

Charlier indicó que se apreciaban también tres “heridas punzantes”, correspondientes a la separación de la cabeza del cuerpo por un revolucionario en 1793.

La datación por radiocarbono también dio la fecha de entre 1450 y 1650, “lo que encaja con el año de su muerte”, dijo el texto.

Además, una reconstrucción digital del cráneo también coincidió con las representaciones conocidas del rey y con el molde que se hizo de su cara poco después de su muerte.

Enrique IV fue uno de los monarcas más populares de Francia, conocido como “Enrique el bueno” o “el galante” por lo atractivo que resultaba a las mujeres.

En 1598, nueve años después de asumir el trono, promulgó el Edicto de Nantes que garantizaba la libertad religiosa de los protestantes y puso fin a los 30 años de disputas entre protestantes y católicos.

Fue asesinado en París a los 57 años por el fanático católico François Ravaillac.

Jacques Perot, director de la Sociedad Enrique IV en Francia, dijo que la cabeza sería sepultada el año próximo en la basílica de Saint-Denis.

“Será una bonita ceremonia”, dijo a Reuters.

Traducido por Inmaculada Sanz en la Redacción de Madrid; Editado por Lucila Sigal

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