El éxito de los vampiros crea una subcultura, según un académico

lunes 24 de enero de 2011 15:48 GYT
 

Por Laura Zuckerman

SALMON, EEUU (Reuters) - Trabajan como médicos y abogados de día, pero de noche acechan como vampiros. Aunque puede que no quieran chuparte la sangre, hay muchas víctimas dispuestas, según un académico estadounidense que estudia una subcultura que emula a los no muertos.

El sociólogo de la Universidad del Estado de Idaho D.J. Williams, que acaba de ser contratado como asesor para un documental de televisión sobre los "auto identificados como vampiros" señala que los acólitos modernos de Drácula buscan relaciones consensuales de intercambio de sangre.

La fascinación popular con los vampiros se remonta a la publicación en 1897 de la obra "Drácula" de Bram Stoker, y libros posteriores como "The Vampire Chronicles" de Anne Rice.

Pero el fenómeno ha explotado en los últimos años con la serie de novelas "Twilight" de Stephenie Meyer, y su adaptación al cine. El personaje del seductor vampiro Edward Cullen, interpretado por el actor Robert Pattinson, se convirtió en un ídolo adolescente y puso de moda a los vampiros.

Esta locura por los vampiros ha generado una subcultura internacional muy relacionada con los rasgos asociados con estas criaturas fantásticas. Se cree que son seres seductores que no temen explorar el lado oscuro de la naturaleza humana, habitualmente enmascarada por el bien de la aceptación social.

"Los auto identificados como vampiros se dan cuenta de que los humanos son una mezcla de luz y oscuridad", dijo Williams.

"Está el 'yo' socialmente deseable que la gente muestra en público, y luego está el 'yo' que puede no ser tan bueno, tan optimista. Varía de persona a persona, pero en general los vampiros no pretenden que no está ahí: lo reconocen e intentan manejarlo", añadió.

Lo que los separa de los que sólo imitan a los vampiros -el tipo con capa que duerme en ataúdes o cree que puede convertirse en un murciélago- es una falta de energía interna que les hace buscarla en fuentes externas, como un multitudinario concierto de rock o la sangre de un donante dispuesto.   Continuación...

 
<p>Foto de archivo de un manifestante disfrazado de vampiro en la ciudad alemana de Francfort. Sep 15, 2010. REUTERS/Kai Pfaffenbach</p>