Cansados brasileños buscan escapar de multitudes en Carnaval

sábado 5 de marzo de 2011 17:13 GYT
 

Por Brian Ellsworth

RIO DE JANEIRO (Reuters) - El comienzo del Carnaval envía a muchos brasileños a luchar para comprar entradas para los desfiles legendarios o trajes para las excitantes fiestas en la calle., pero millones de otros quieren escapar de la juerga de bacanales.

Tanto como la mitas de la población de algunos sectores planea alejarse de las celebraciones de una semana que comenzaron el viernes y cerrarán la mayor parte de la primera economía de América Latina por buena parte de la semana.

"Sinceramente detesto el Carnaval, en su totalidad", dijo Vanessa Pedral, una diseñadora de páginas web de 30 años que adquirió una suscripción de televisión por cable para escapar de la total cobertura en los medios de acceso libre.

"En mi humilde opinión, Brasil tiene mucho más que mostrar que una tonelada de traseros sacudiéndose en las calles. Amo Brasil, pero no amo el Carnaval", agregó.

Aunque simboliza el amor de Brasil a la samba y la sensualidad, el Carnaval también deja ciudades atestadas de turistas y calles apestando a orina.

Los que cuentan con medios económicos conducen a ciudades de la montaña o a playas aisladas, toman retiros espirituales o religiosos. Otros simplemente se esconden en sus casas y se tapan los oídos.

Los residentes de Río de Janeiro, centro de las más famosas celebraciones del Carnaval, dicen que su aspecto más simbólico, desfiles de miles de personas marchando con elaborados trajes o bailando en carrozas adornadas, se ha convertido en un paraíso de elite para turistas extranjeros y celebridades.

Con entradas que pueden costar cientos de dólares y enormes avisos publicitarios de gigantes corporativos como el banco Bradesco y la gigante cervecera Brahma, muchos sienten nostalgia de una época en que el Carnaval era más inocente.   Continuación...

 
<p>Un trabajador prepara una carroza de la Escuela de Samba Uniao da Ilha en Rio de Janeiro. mar 1 2011. El glamour del Carnaval de R&iacute;o de Janeiro parec&iacute;a un sue&ntilde;o distante en la sesi&oacute;n de pr&aacute;ctica final del grupo de samba Paraiso de Alvorada (Para&iacute;so de Amanecer) en una h&uacute;meda noche de domingo. REUTERS/Ricardo Moraes</p>