Detención de Ai Weiwei pone a prueba represión en China

martes 5 de abril de 2011 12:07 GYT
 

Por Chris Buckley

PEKIN (Reuters) - La detención en China del artista Ai Weiwei desató una campaña en Internet exigiendo su liberación y disparó la alarma entre los intelectuales que ven su caso como una prueba de hasta dónde llegará una ofensiva para silenciar a la disidencia.

Las autoridades chinas no han hecho comentarios sobre el paradero de Ai, al que el domingo impidieron subir a un avión que iba de Pekín a Hong Kong y fue detenido por agentes de la policía de fronteras.

Hay pocas dudas de que se ha unido a una larga lista de disidentes y activistas detenidos o bajo custodia informal.

Ai está ilocalizable y su teléfono celular está apagado. Su mujer, Lu Qing, dijo a Reuters que la policía no le da ninguna información y que esta detención parecía más seria que sus anteriores roces con el Gobierno.

"Esta vez es extremadamente grave", declaró y añadió que estaba considerando contratar a un abogado. "Registraron su estudio y se llevaron discos, discos duros y todo tipo de cosas, pero la policía no nos ha dicho dónde está o qué están buscando. No hay información sobre él".

La desaparición de Ai, un corpulento artista y diseñador de vanguardia de 53 años que intervino en el diseño del estadio Nido de Pájaro para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, ha sido condenada por gobiernos occidentales.

Estados Unidos, Reino Unido y Alemania denunciaron el creciente uso por parte de China de detenciones extrajudiciales contra disidentes que el Partido Comunista teme que podrían organizar protestas como las que estremecieron Oriente Medio.

El martes, la embajada de Estados Unidos y la delegación de la Unión Europea en Pekín repitieron esas denuncias, lo que demuestra que el caso de Ai podría acabar en un conflicto diplomático.   Continuación...

 
<p>Imagen de archivo del artista chino Ai Weiwei durante una entrevista con Reuters en su estudio en Pek&iacute;n. mar 1 2010. La detenci&oacute;n en China del artista Ai Weiwei desat&oacute; una campa&ntilde;a en Internet exigiendo su liberaci&oacute;n y dispar&oacute; la alarma entre los intelectuales que ven su caso como una prueba de hasta d&oacute;nde llegar&aacute; una ofensiva para silenciar a la disidencia. REUTERS/Grace Liang/Archivo</p>