PREVIA-Mónaco aspira a nueva era dorada con boda del príncipe

miércoles 29 de junio de 2011 14:43 GYT
 

Por Alexandria Sage

MONACO (Reuters) - El escándalo y la tragedia han socavado el cuento de hadas del Principado de Mónaco, pero sus habitantes esperan que la esperada boda entre el príncipe Alberto y su novia sudafricana revitalice la descolorida joya de la Costa Azul.

Su majestad el príncipe Alberto II, el gobernante de 53 años de la diminuta ciudad-estado de Mónaco y cabeza de la centenaria Casa Grimaldi, se casará este fin de semana con Charlene Wittstock, de 33 años, en los jardines del palacio en una fastuosa celebración de tres días.

Mónaco, el soleado rincón de los ricos, conocido sobre todo por su Gran Premio de automovilismo y la inexistencia de impuestos sobre la renta, está alborotado por las nupcias, que tienen lugar dos meses después de la boda real británica entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Los monegascos, que sólo son unos 8.000, esperan que una deslumbrante nueva princesa reviva la suerte de Mónaco y el centro de juego de Montecarlo, que vive de su imagen como epicentro del lujo, autos rápidos y mesas de apuestas.

"Ahora habrá una princesa", suspiró Martine Ruelle, que ha trabajado durante 20 años en un almacén de Fórmula Uno. "Trae a Mónaco dinamismo y una imagen muy bonita", sostuvo.

La boda del sábado será la primera de un príncipe gobernante de Mónaco desde que el padre de Alberto, el príncipe Rainiero III, se casara con la actriz de Hollywood Grace Kelly en 1956, y los monegascos esperan que Wittstock devuelva parte del glamour que murió con Kelly en su accidente en 1982.

Alberto conoció a Wittstock - una ex campeona de natación cuyo pelo rubio y escultural figura suscita comparaciones con Grace Kelly - en 2000, cuando presidía un concurso de natación en el que ella competía.

Ansioso por deslumbrar al mundo con la nueva pareja, el principado ha dispuesto dos toneladas de alfombra roja, un vestido de novia de Giorgio Armani, 3.500 invitados, una cena preparada por el chef Alain Ducasse y un Lexus híbrido para los recién casados.   Continuación...

 
<p>El pr&iacute;ncipe Alberto de M&oacute;naco y su novia, Charlene Wittstock, durante una procesi&oacute;n religiosa en M&oacute;naco, jun 23 2011. El esc&aacute;ndalo y la tragedia han socavado el cuento de hadas del Principado de M&oacute;naco, pero sus habitantes esperan que la esperada boda entre el pr&iacute;ncipe Alberto y su novia sudafricana revitalice la descolorida joya de la Costa Azul. REUTERS/Eric Gaillard</p>