Para los venecianos, la vida no es un viaje en góndola

sábado 24 de septiembre de 2011 08:29 GYT
 

Por Philip Pullella

VENECIA (Reuters) - Lidia Fersuoch recuerda haber crecido en el barrio San Samuele de Venecia, donde había dos carniceros, varios almacenes, dos panaderías, una mercería e incluso un zapatero.

"Desgraciadamente han desaparecido todos", dijo Fersuoch, directora de la filial veneciana del grupo nacional de conservación Italia Nostra (Nuestra Italia), suspirando de nostalgia.

La población residente de Venecia ha disminuido a poco más de 59.000 habitantes, de unos 175.000 al final de la Segunda Guerra Mundial.

A los fanáticos de los canales les está resultando incluso más difícil llevar vidas normales, ya que la infraestructura y las tiendas de la ciudad están transformándose cada vez más para proveer servicios a turistas en vez de a sus residentes.

Cualquier visitante atento que se aparte del circuito turístico y se aventure por los serpenteantes callejones que conducen a las sublimes, bellas pero silenciosas plazas se preguntará: ¿Dónde están todos los verdaderos venecianos?

"Este ya no es un lugar normal", dijo Fersuoch, una mujer vivaz pero melancólica, mientras estaba montada en un esquife que surcaba las picadas aguas de un canal.

"Algunas personas deben tomarse un vaporetto (lancha colectiva) si quieren comprar verduras frescas pero pueden comprar un reloj de 2.000 dólares o una máscara de carnaval de 400 dólares a sólo metros de sus casas", sostuvo.

Los majestuosos palacios e iglesias de Venecia están construidos sobre islas a nivel del mar, pilotes y parantes de lodo, y si bien se ha invertido mucho tiempo y dinero para proteger del agua a este lugar declarado por UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, muchos residentes afirman que se han desatendido los problemas que erosionan su estilo de vida.   Continuación...