Sombrío museo de la Stasi niega imagen kitsch Alemania Oriental

lunes 16 de enero de 2012 15:09 GYT
 

Por Alexandra Hudson

BERLIN (Reuters) - Manfred Lehmann evita lugares emblemáticos de Berlín como la puerta de Brandenburgo, donde vendedores ofrecen antiguas medallas de Alemania Oriental y estudiantes posan con uniforme para los turistas, en un doloroso espectáculo para este hombre que fue encarcelado por oponerse al estado socialista.

"Para nosotros, las víctimas, es un circo de mal gusto. La forma en la que se pasean los antiguos símbolos y las banderas. Muestra una falta de respeto hacia los que sufrieron. La República Democrática Alemana era una dictadura", dijo el ex mecánico, de 71 años.

Lehmann es uno de los miles de visitantes, en su mayoría pensionistas, que acudieron el fin de semana a la reinauguración del antiguo cuartel general de la Stasi, el servicio secreto de Alemania Oriental, un lugar que ve como un contrapeso a la creciente comercialización y trivialización del Berlín Oriental.

"Quería ver cómo se está conservando este lugar para el futuro, cómo se está representando el pasado", dijo ante el soso edificio de piedra, construido en 1960 en el suburbio de Lichtenburg, y hoy identificado como Museo de la Stasi.

Lehmann, un hombre delgado y que camina despacio con su chaqueta roja y su mochila, pasea por el museo con intenso interés. El Estado le paga una "pensión de víctima" de 250 euros al mes para compensarle por el tiempo en el que estuvo entrando y saliendo de prisión y por sus profundas cicatrices psicológicas.

El temor a que el reacondicionamiento de las oficinas empleadas por Erich Mielke, que dirigió la campaña de vigilancia y represión de la Stasi durante 32 años, pudiera haber conllevado una pérdida de autenticidad resultó infundado.

La sobria serie de habitaciones con paredes color mostaza, paneles de madera en las paredes y suelo de parqué, con teléfonos viejos y centralitas en las mesas, ofrece una vívida imagen de una burocracia siniestra y formidable, capaz de destruir la vida de los ciudadanos a voluntad.

En otra parte del complejo están los millones de documentos en los que los agentes de la Stasi registraban los detalles de la vida de la gente.   Continuación...