12 de febrero de 2012 / 18:12 / en 6 años

La familia y la moda dominan días de Carolina Herrera

Por Jan Paschal

NUEVA YORK (Reuters) - La diseñadora Carolina Herrera no creció soñando con una carrera en la moda. Nacida en Caracas, Venezuela, pasó su infancia montando a caballo y disfrutando de las atracciones de su finca familiar.

Pero la moda se convirtió en su vocación, y tras una vida diseñando, ganando premios y atrayendo miradas en la alfombra roja para estrellas como la actriz Renée Zellweger o la cantante Lady Gaga, los conocedores de la industria saben que la familia forma parte del éxito personal y profesional de Herrera.

“Quizá la moda estaba durmiendo en mí y de pronto se despertó”, dijo a Reuters Herrera, de 73 años. “Porque cuando era pequeña, mi mayor interés eran mis caballos, el tenis y ya está, los perros y la vida normal, no la moda”, afirmó.

Un enorme retrato de la diseñadora realizado por Andy Warhol, un recuerdo de sus años de discotecas en los 70 con superestrellas como Mick Jagger, cuelga tras ella en su sala de presentaciones, mientras hablaba con Reuters en una entrevista antes del lanzamiento el 13 de febrero de su última colección, en la Semana de la Moda Mercedes-Benz de Nueva York.

Herrera charló sobre sus 30 años en el mundo de la moda y cómo convirtió su firma neoyorquina en una marca multimillonaria.

UN ASUNTO DE FAMILIA

Su madre, que era “una mujer muy romántica, poética, cultivada”, su abuela y las otras mujeres de su familia adoraban la alta costura, en especial “la artesanía que las hacía tan hermosas por dentro como por fuera”, dijo.

Herrera vio su primer desfile de moda a los 13 años, cuando su abuela la llevó a ver la colección de Balenciaga. Cuando tenía casi 16, empezó a llevar ropa de moda a bailes y fiestas. Se casó pronto, y su primer matrimonio terminó en divorcio.

Un segundo matrimonio, con su amigo de la infancia Reinaldo Herrera, vinculado con la nobleza española, ha perdurado.

Como madre joven de la clase alta, Herrera atraía el ojo de los fotógrafos por su belleza regia y su exquisito gusto en moda. En los 70 se convirtió en un nombre fijo en las listas de mejor vestidas, y para 1980 quería hacer algo más.

Fue la editora de la revista Vogue Diana Vreeland quien le dio impulso para convertirse en diseñadora.

“Dije ‘sabes, creo que quiero diseñar materiales, telas’ y ella me miró a los ojos y dijo ‘Oh, querida, qué aburrido es eso. No puedes. Tienes que hacer otra cosa. ¿Por qué no intentas tener una colección, o toda una colección de día y noche e intentas hacer algo con eso, que te gustará mucho más?’ Ella me dio la idea”, comentó.

Su primera colección se presentó en 1981, y dice haber sido “afortunada” de empezar en Nueva York porque “los estadounidenses fueron muy generosos”.

Ahora, su línea de alta costura para mujeres se vende en tiendas de Nueva York y Moscú, desde Hong Kong hasta Dubái. La parte más de moda de su negocio es CH Carolina Herrera, una línea más desenfadada que ofrece ropa gafas y productos para la casa.

No hay que olvidarse de sus fragancias -once en total- que según dice son el pasaporte al mundo de un diseñador.

Su hija Patricia está al mando de esa división de negocio, o como dice su madre, “es en cierta forma el rostro”.

Herrera respeta el gusto y la sinceridad de su hija, que le ayuda a entender lo que quieren los clientes más jóvenes . La opinión de Patricia es apreciada porque “ella no miente”.

Pero para la diseñadora, el mayor cumplido viene de los clientes y no se expresa con palabras.

“Cada vez que veo a alguien llevando algo de Carolina Herrera, es un gran cumplido para mí. No importa si queda mal, (aunque) es mejor que se vea hermosa. Pero es un gran cumplido porque dice que estoy haciendo algo bien, y lo compran porque les gusta”, sostuvo.

En su conversación parecen poder tratarse la mayoría de los temas, salvo la jubilación. “¿Por qué pregunta eso la gente? ¿Es por la edad?”, pregunta.

“Cuando haces algo que te gusta y crees que puedes seguir haciéndolo, no piensas en retirarte. Y esta es una empresa privada, así que no tengo que retirarme”, afirmó.

Reporte de Alicia Powell y Jan Paschal. Traducido por Redacción de Madrid. Editado en español por Marion Giraldo

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