Brasil inaugura el carnaval tras incertidumbre por la seguridad

viernes 17 de febrero de 2012 15:42 GYT
 

Por Pedro Fonseca

RIO DE JANEIRO, Brasil (Reuters) - Las dos mayores capitales del carnaval en Brasil se preparaban para las celebraciones anuales el viernes, restaurando un ambiente festivo que las huelgas policiales de las últimas semanas habían amenazado con arruinar por temor a la violencia y los crímenes.

En Salvador, la ciudad del noreste donde las protestas policiales desataron un baño de sangre y caos a principios de mes, los residentes corrían a comprar las entradas y trajes que no se habían vendido durante los disturbios.

En Rio de Janeiro, donde una huelga pacífica igualmente puso en duda el carnaval, los cariocas se preparaban para los cientos de desfiles y fiestas que se organizan a lo largo y ancho de la ciudad cada año.

La perspectiva de normalidad es un alivio para los locales, las autoridades y la comunidad de negocios en dos de las ciudades más visitadas de Brasil.

Además de alterar la temporada más alta de la agenda turística anual, los problemas pusieron de relieve las dudas en torno a la seguridad y la preparación general de un país seleccionado como sede del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

Los que viajaron a Brasil por el carnaval señalaron que hay pocas señales de que los incidentes con la policía puedan opacar la fiesta.

"El carnaval es pura alegría", dijo Mark Evans, un turista de 32 años de Los Angeles, California. Paseando por la tradicional vereda blanca y negra de Copacabana, Evans y su novia colombiana contaron que también planeaban asistir a los festejos de Salvador.

El carnaval, cuyas raíces se remontan a los últimos festejos antes del austero período católico de la Cuaresma, oficialmente comienza el viernes y dura hasta el miércoles.   Continuación...

 
<p>Unas personas durante las celebraciones del Carnval en Salvador, Brasil, feb 17 2012. Las dos mayores capitales del carnaval en Brasil se preparaban para las celebraciones anuales el viernes, restaurando un ambiente festivo que las huelgas policiales de las &uacute;ltimas semanas hab&iacute;an amenazado con arruinar por temor a la violencia y los cr&iacute;menes. REUTERS/Ueslei Marcelino</p>