18 de septiembre de 2012 / 14:27 / hace 5 años

RESUMEN-Militantes afganos dicen bomba fue en venganza por filme

<p>Un soldado de la OTAN revisa el sitio donde ocurri&oacute; un ataque suicida con bomba en Kabul, sep 18 2012. Militantes afganos se adjudicaron el martes un ataque suicida contra un autob&uacute;s que trasladaba a trabajadores extranjeros y que provoc&oacute; la muerte de 12 personas en la capital de Afganist&aacute;n, diciendo que fue una represalia contra un filme que se burla de Mahoma.Mohammad Ismail</p>

Por Mirwais Harooni

KABUL (Reuters) - Militantes afganos se adjudicaron el martes un ataque suicida contra un autobús que trasladaba a trabajadores extranjeros y que provocó la muerte de 12 personas en la capital de Afganistán, diciendo que fue una represalia contra un filme que se burla de Mahoma.

Un cortometraje realizado con fondos privados en Estados Unidos, y difundido en internet, ha encendido una ola de manifestaciones en el mundo árabe, África y algunos países occidentales.

La catarata de violencia que se le adjudica haber despertado al filme llevó a la muerte la semana pasada al embajador de Estados Unidos en Libia y a otros tres estadounidenses en un ataque al consulado de Washington en Bengasi.

Manifestantes musulmanes enfurecidos han avanzado sobre las sedes diplomáticas de Estados Unidos y otros países occidentales en Asia, África y Oriente Medio. Al menos nueve personas murieron durante las protestas.

El martes, una atacante suicida hizo explotar una bomba en un autobús cerca del aeropuerto de Kabul y un portavoz del grupo insurgente Hezb-e-Islami dijo que la agrupación era responsable del hecho.

"Una mujer que llevaba un chaleco con explosivos se inmoló en respuesta al video antiIslam", dijo Zubair Sediqqi, portavoz de la facción militante. La policía dijo que la mujer habría estado conduciendo un automóvil Toyota Corolla cargado de explosivos que ella misma activó.

La asunción de la responsabilidad por el ataque podría aumentar el temor a que la ira despertada por el filme alimente la inseguridad en momentos en que Estados Unidos y otros países occidentales intentan proteger a sus fuerzas de una ola de ataques por parte de los afganos.

Miles de manifestantes se enfrentaron con la policía en la capital afgana el lunes, quemando coches y lanzando piedras a las fuerzas de seguridad en el peor estallido de violencia desde los disturbios de febrero por la quema de ejemplares del Corán a manos de soldados estadounidenses.

Los manifestantes en Kabul y varias otras ciudades asiáticas han desplegado su furia por el filme sobre Estados Unidos, culpándolo de lo que consideran un ataque al islamismo.

Las protestas renovadas en el comienzo de esta semana disipaban cualquier esperanza de que la situación se distendiera, pese al pedido el fin de semana de un alto clérigo en Arabia Saudita, hogar de los centros más sagrados del islamismo, para que se calmaran las aguas.

La situación implica un dolor de cabeza inesperado en política internacional para el presidente estadounidense, Barack Obama, en momentos en plena campaña para su reelección en noviembre. Su administración ha condenado el filme como reprochable y desagradable.

Como respuesta a la violencia en Bengasi, Estados Unidos ha enviado navíos de guerra, tropas adicionales y fuerzas especiales para proteger sus intereses y a sus ciudadanos en Oriente Medio, mientras que varias de sus embajadas han evacuado al personal y están en alerta roja.

Pese a sus esfuerzos por mejorar las relaciones con el mundo árabe y musulmán, Obama enfrenta un conflicto militar en Afganistán que aún continúa, un controvertido programa nuclear de Irán, la insurgencia siria contra el Gobierno y otra serie de revueltas en el marco de la llamada Primavera árabe.

SEMANA SANGRIENTA

La policía afgana dijo que entre los 12 muertos en la explosión en Kabul había ocho ciudadanos rusos y sudafricanos, en su mayoría trabajadores de una compañía extranjera de mensajería aérea llamada ACS Ltd.

El ataque suicida fue el primero llevado a cabo por una mujer en Kabul, dijeron fuentes policiales.

El hecho se produjo luego de un fin de semana sangriento durante el cual seis miembros de la alianza de la OTAN con fuerzas de Afganistán, incluidos cuatro estadounidenses, fueron asesinados en supuestos ataques de afganos que arremetieron contra sus aliados.

La OTAN ordenó el martes la suspensión de sus operaciones con las fuerzas de Afganistán ante el incremento de los ataques de infiltrados a sus tropas, pero dijo que la medida era temporal y que no alteraría el traspaso del control de la seguridad a los militares de la nación asiática.

Sin embargo, incluso un recorte limitado es un evento relevante para una misión de la OTAN con un rol crucial en la capacitación de 350.000 miembros de las fuerzas de seguridad afganas, las cuales tendrán que lidiar ahora con un apoyo restringido de los efectivos de la alianza militar en medio de la campaña contra los insurgentes talibanes.

Escrito por Robert Birsel; Editado en español por Ana Laura Mitidieri

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