Lectores electrónicos se arriesgan a acabar en un cajón

lunes 29 de octubre de 2012 18:25 GYT
 

Por Jeremy Wagstaff

SINGAPUR (Reuters) - Durante nuestro romance con la tableta, dediquemos un momento a su hermano: el lector electrónico.

Miremos por ejemplo a la firma taiwanesa E Ink Holdings, que fabrica la mayoría de las pantallas monocromáticas para dispositivos como el Kindle de Amazon.com y el Nook de Barnes & Noble.

Tras cinco años de crecimiento durante los cuales sus envíos aumentaron un 100 por ciento, al final del 2011 sufrió un bache cuando los ingresos mensuales bajaron un 91 por ciento en dos meses.

Los lectores electrónicos se beneficiaron en un principio de sus pantallas, que pueden leerse bajo la luz solar y requieren muy poca energía.

Pero el éxito del iPad de Apple, la mejora en las pantallas retroiluminadas, la tecnología de ahorro de energía y las tabletas más pequeñas apuntan en una dirección: el lector electrónico se ha convertido en una tecnología de transición.

Ahora las empresas de papel electrónico, como E Ink, luchan por dar con nuevas formas de vender su producto o en algunos casos lo abandonan por completo.

Un estudio reciente del Centro de Investigación de Pew reveló que menos de la mitad de los estadounidenses de más de 30 años que leen libros electrónicos lo hacen en un lector electrónico. La cifra cae a menos de un cuarto para los menores de 30 años.

Los analistas han rebajado sus previsiones para el sector, en ocasiones de forma drástica. ISH iSuppli predijo el diciembre pasado que en 2014 se venderían 43 millones de lectores electrónicos. Al revisar esas cifras el mes pasado, redujo la estimación en dos tercios.   Continuación...