Nervios de acero y laca, obligatorios en la alfombra roja de Cannes

miércoles 22 de mayo de 2013 17:16 GYT
 

Por Alexandria Sage

CANNES (Reuters) - Caminar por la alfombra roja del festival de cine más famoso del mundo es una prueba para los nervios de los famosos, a los que no ayuda el viento, la lluvia y el caos de tener a cientos de fotógrafos gritando sus nombres.

Desde la elección del atuendo y el peinado perfecto, a intentar no tropezar en la alfombra, las estrellas cinematográficas y los famosos se ven presionados en los 12 días del festival de cine de Cannes en la riviera francesa, que concluyen el 26 de mayo.

"Siempre asusta y siempre te ves intimidado por estas cosas", dijo la actriz Carey Mulligan a Reuters TV tras hacer la entrada en medio de un aguacero y con un traje de Dior al estreno de la película de Baz Luhrmann "El gran Gatsby".

"Siempre hay mucha presión. Las chicas tienen mucha presión, pero me siento genial y cómoda. Aparte de la lluvia, fue todo bastante bien", dijo.

Una actriz que puede sonreir, saludar a las cámaras y firmar autógrafos mientras trata de no mojarse los pies, con la piel de gallina y trabajados peinados merece un premio de interpretación.

"¡Voy a echar a volar! ¡Me siento como Mary Poppins!", bromeó la miembro del jurado Nicole Kidman, enfundada en un traje primaveral, también de Dior, la noche inaugural.

En la última anomalía para el vestuario de un famoso, Eva Longoria mostró más piel de la que quería al subirse el vestido para evitar los charcos de la alfombra roja el sábado.

El tiempo inestable ha hecho que las tiendas de los alrededores hayan anotado grandes ganancias vendiendo chaquetas, jerseys, zapatos cerrados y paraguas.   Continuación...

 
La actriz Carey Mulligan en una conferencia del filme "Inside Llewyn Davis" en el Festival de Cine de Cannes, Francia, mayo 19 2013. Caminar por la alfombra roja del festival de cine más famoso del mundo es una prueba para los nervios de los famosos, a los que no ayuda el viento, la lluvia y el caos de tener a cientos de fotógrafos gritando sus nombres. REUTERS/Yves Herman