Cubanos añoran improvisadas salas de cine surgidas con las reformas

miércoles 20 de noviembre de 2013 10:40 GYT
 

Por Rosa Tania Valdés

LA HABANA (Reuters) - En un país amante del cine como Cuba, las películas en 3D exhibidas en salas y garajes de casas particulares tras la apertura económica del presidente Raúl Castro fueron un éxito inmediato.

Y su cierre este mes ha irritado a muchos, que lamentan el abrupto "The End" ordenado por el Gobierno a una popular forma de diversión surgida del nuevo espíritu emprendedor en la isla.

Cientos de cubanos invirtieron sus ahorros en proyectores de video y televisores con tecnología 3D y cobraban a sus vecinos el equivalente de entre 1 y 5 dólares por ver películas y consumir refrescos y palomitas de maíz.

La pantalla oscureció el 2 de noviembre, cuando el Consejo de Ministros ordenó cerrar inmediatamente las salas privadas que, dijo, nunca habían sido autorizadas.

"Después que pasó eso y que hubo que cerrar yo me fui para mi casa y estuve tres días sin salir", dijo Jardiel González, un popular humorista que con sus ahorros reparó un desvencijado teatro de La Habana y montó una sala de cine en 3D.

"La recogida aquí fue un poco pesada, porque eso había costado tremendo sacrificio hacerlo", agregó, consternado, a Reuters. "Hay cosas ahí que no se van a recuperar".

Al crear negocios como las salas de 3D, los emprendedores cubanos parecen estar probando los límites de la apertura promovida por el presidente Raúl Castro para modernizar la economía socialista de Cuba.

Si bien las salas de cine no figuran entre las más de 200 actividades privadas autorizadas por el Gobierno, varios emprendedores como González dijeron que obtuvieron licencias para operar "equipos de recreación infantil" y pagaban impuestos a la Oficina Nacional de Administración Tributaria.   Continuación...