Condenan a un bailarín ruso por el ataque con ácido en el Teatro Bolshoi

martes 3 de diciembre de 2013 09:09 GYT
 

Por Maria Tsvetkova

MOSCÚ (Reuters) - El bailarín ruso Pavel Dmitrichenko fue condenado a seis años de prisión el martes por el ataque con ácido que dejó casi ciego al director artístico del Ballet Bolshoi manchando el nombre del prestigioso teatro.

Una jueza de Moscú anunció la sentencia tras decir que Dmitrichenko y otros dos acusados habían causado de manera intencionada graves daños a Sergei Filin, a quien un atacante enmascarado lanzó a la cara un frasco de ácido en la noche del 17 de enero.

Yuri Zarutsky, que admitió tirar el ácido al rostro de Filin, fue condenado a 10 años de prisión, y Andrei Lipatov, que condujo al atacante al lugar, a cuatro años.

"Su culpabilidad del crimen se ha establecido en su totalidad," dijo la jueza Yelena Maximova.

Los fiscales habían pedido una sentencia de nueve años en prisión para Dmitrichenko, quien fue acusado de haber ordenado el ataque, 10 años para Yuri Zarutsky, acusado de llevarlo a cabo, y seis años para Andrei Lipatov.

El ataque, que dejó a Filin retorciéndose de dolor y dañó gravemente su visión, desveló las amargas rivalidades entre bambalinas del Teatro Bolshoi y perjudicó el estatus de una de las instituciones culturales rusas más prominentes.

El bailarín, que entró al Bolshoi cuando era un adolescente en 2002 y se hizo un nombre interpretando a villanos como al zar asesino en el ballet "Iván el Terrible", se declaró no culpable.

La jueza dijo que Dmitrichenko habría vigilado los movimientos de Filin en la noche del ataque y habría avisado a Zarutsky por el teléfono móvil que el director artístico iba camino a su casa desde el teatro.   Continuación...

 
El ex bailarín del Bolshoi, Pavel Dmitrichenko, llegando a su audiencia judicial en Moscú. El bailarín ruso Pavel Dmitrichenko fue condenado a seis años de prisión el martes por el ataque con ácido que dejó casi ciego al director artístico del Ballet Bolshoi manchando el nombre del prestigioso teatro. REUTERS/Maxim Shemetov